Por el contrario, el mal descanso puede contribuir a recuperar los kilos perdidos en adultos con obesidad, mostró un estudio aleatorizado.

Se sabe que en la pérdida y mantenimiento de peso no intervienen solo la alimentación y el ejercicio. En lo que a hábitos se refiere, la evidencia científica le otorga un rol cada vez más preponderante a un tercer pilar: el sueño.

En esa línea se inscriben los resultados de una nueva investigación presentada en el Congreso Europeo sobre Obesidad (ECO), que se realiza en los Países Bajos. El estudio halló que no dormir lo suficiente y el descanso de mala calidad atenta contra los esfuerzos por no recuperar kilos perdidos de las personas que lograron bajar de peso.

Y observó también que el ejercicio interviene de forma virtuosa en ese círculo: porque contribuye a mantener un peso corporal saludable y a mejorar el descanso.

Menos peso, mejor sueño

“Fue sorprendente ver cómo la pérdida de peso en adultos con obesidad mejoró la duración y la calidad del sueño en tan poco tiempo, y cómo el ejercicio durante la etapa de mantenimiento conservaba las mejoras en la calidad del sueño”, afirmó Adrian Bog, de la Universidad de Copenhague (Dinamarca), uno de los autores del trabajo.

Y destacó otro hallazgo observado: que los adultos que no duermen lo suficiente o que tienen un sueño de mala calidad después de perder peso “parecen tener menos éxito” en mantener la pérdida de peso que aquellos que duermen lo suficiente.

Más de un tercio de los adultos del Reino Unido y de los Estados Unidos no duermen lo suficiente en forma regular (definido como menos de 6 o 7 horas por noche). En Argentina, se estima que más del 40% tiene problemas para dormir.

En cualquiera de los hemisferios, los factores asociados a la mala calidad del sueño son los mismos: el estrés, el uso excesivo de pantallas, y el corrimiento de los límites de la vida laboral.

El ejercicio regular también mejora el sueño. Foto Shutterstock.El ejercicio regular también mejora el sueño. Foto Shutterstock.

Los riesgos de dormir mal

Dormir poco o mal no es inocuo: aumenta el riesgo de sufrir hipertensión, colesterol alto y aterosclerosis (depósitos de grasa que se acumulan en las arterias). Y también se relaciona con una mayor predisposición a la obesidad, la diabetes y la inflamación, factores que pueden empeorar las enfermedades cardiovasculares. Asimismo, también se ha demostrado que dormir demasiado o muy poco aumenta el riesgo de accidente cerebrovascular (ACV), ataque cardíaco y muerte.

También algunas investigaciones sugieren que los hábitos de sueño pueden ser un factor que contribuya a recuperar los kilos perdidos después de una pérdida de peso.

Un estudio controlado

Para este estudio, los investigadores analizaron los datos del ensayo aleatorizado S-LiTE, con el objetivo de investigar los cambios en la duración y la calidad del sueño durante la pérdida de peso inducida por la dieta.

En total, participaron 195 adultos (de 18 a 65 años) con obesidad (índice de masa corporal de 32 a 43 kg/m2 ) que siguieron una dieta muy baja en calorías (800 kcal/día) durante ocho semanas y perdieron en promedio el 12% de su peso.

En la etapa de mantenimiento de los kilos bajados, fueron distribuidos al azar en 4 grupos diferentes: una inyección diaria de placebo (una sustancia inocua, sin efecto farmacológico), una inyección diaria de 3 mg del medicamento para bajar de peso liraglutida, cuatro sesiones de ejercicio por semana, o una combinación de tratamientos.

A los integrantes de los grupos de ejercicio se los invitó a participar en sesiones supervisadas de 45 minutos, dos veces por semana, haciendo spinning y entrenamiento en circuito, y dos sesiones no supervisadas de 30 minutos.

La duración del sueño se midió utilizando datos de acelerómetros usados ​​por los participantes del estudio antes y después de la dieta baja en calorías y después de 13, 26 y 52 semanas de mantenimiento del peso.

La calidad del sueño se midió subjetivamente con el Índice de Calidad del Sueño de Pittsburgh (PSQI), un cuestionario autoevaluado. Las puntuaciones más bajas indican una mejor calidad de sueño y las superiores a cinco se consideran sueño de mala calidad.

La alimentación saludable y el ejercicio favorecen el buen descanso. Foto Shutterstock.La alimentación saludable y el ejercicio favorecen el buen descanso. Foto Shutterstock.

Duración y calidad

Para examinar la asociación entre el sueño y el aumento de peso, los participantes se agruparon según la duración (por debajo o por encima de 6 horas por noche) o la calidad del sueño (por debajo o por encima de una puntuación de 5) en el momento de la aleatorización (después de una dieta baja en calorías).

Los investigadores encontraron que después de la dieta baja en calorías de 8 semanas, la calidad del sueño y la duración del sueño mejoraron en todos los participantes.

En particular, después de un año de mantenimiento del peso, los participantes enrolados en los grupos de ejercicio mantuvieron las mejoras en la calidad del sueño al bajar de peso, mientras que los grupos sin ejercicio recayeron.

El tratamiento con liraglutida no tuvo un efecto significativo sobre la calidad o la duración del sueño en comparación con el placebo.

Los análisis también mostraron que los participantes que dormían en promedio menos de 6 horas por noche al comienzo del estudio aumentaron su índice de masa corporal en 1,3 kg/m 2 durante la fase de mantenimiento de peso de un año en comparación con los que durmieron más tiempo (más de 6 horas por noche) .

Asimismo, los que no dormían bien (puntuación de 5 o superior) al comienzo del estudio aumentaron su IMC en 1,2 kg/m 2 durante la fase de mantenimiento.

“El hecho de que la salud del sueño estuviera tan estrechamente relacionada con el mantenimiento de la pérdida de peso es importante, ya que muchos de nosotros no dormimos el tiempo necesario para una salud y un funcionamiento óptimos”, destacó Signe Torekov, profesor de la Universidad de Copenhague y también autor del trabajo.

“Futuros estudios que examinen las posibles formas de mejorar el sueño en adultos con obesidad representarán un próximo paso importante para limitar la recuperación de peso. La pérdida de peso mantenida con ejercicio parece prometedora para mejorar el sueño”, dijo.

A pesar de que consideran haber arribado a hallazgos importantes, los autores destacaron que el estudio fue observacional y los resultados no pueden probar que la falta de sueño provoque cambios de peso, pero sugieren que es probable que contribuya a hacerlo.

Radio Pinamar FM 100.7