jueves, febrero 27, 2020
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Debate Tras la polémica de Jimena Barón: 5 posturas del feminismo frente a la prostitución

Los cuestionamientos a la cantante por el lanzamiento de su canción titulada Puta tienen como trasfondo las variadas opiniones alrededor del trabajo sexual.

“Puta”. Tal es el título de la nueva canción de Jimena Barón​ que desató una polémica que terminó con la cancelación de sus shows en el sur del país y derivó en la asistencia psicológica y psiquiátrica de la cantante. No fue el nombre del tema, sino el modo en que la artista optó por publicitarlo, con afiches que la mostraban junto a un número telefónico diseñado al estilo de oferta sexual, generó amplias críticas y dio lugar a un enorme debate.

Es una discusión histórica de los feminismos, que no se da solo en Argentina. Mientras muchas activistas vinculan la prostitución con el sometimiento de mujeres y, más aún, la trata de personas, en la otra vereda hay quienes argumentan que es una actividad como cualquier otra -siempre y cuando sea escogida en forma libre- y debe ser reconocida y regulada por el Estado. En esta última postura se encuadra, por ejemplo, Georgina Orellano, secretaria general de AMMAR, la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina, organización que busca que «el Estado garantice los derechos humanos y laborales de las trabajadoras sexuales» del país, y con quien la cantante publicó una foto tras la polémica inicial.

Jimena publicó una foto junto a Orellano para responder a la polémica inicial. Sin embargo, más tarde borró todo el material promocional de la nueva canción, incluido el largo descargo que había hecho y que había recibido sendas críticas. Entre ellas, de la Asociación Madres Víctimas de Trata, quienes publicaron una carta en la que se refirieron al tema: «Parece fácil pronunciarse holgadamente y sin más en favor de lo que se da en denominar ‘trabajo sexual’. ¿Quién no estaría a favor de la liberación, del empoderamiento femenino, del libre albedrío que desde hace siglos nos viene siendo negado a las mujeres? ¿Qué más cercano a la causa feminista que defender asiduamente nuestra liberación, nuestro poder de elegir? Pero lamentablemente la realidad no es tan sencilla. No es sencilla en absoluto. De hecho, es muy compleja, y, aunque nos gustaría no saberlo, lo sabemos. En primera persona. El sistema prostituyente funda sus bases en un entramado oscuro, perverso y poderoso que lejos está de nuestros sueños de libertad y emancipación feministas«.

Margarita Meira, presidenta de esta asociación, se reunió con Jimena tras el escándalo y contó en una entrevista en El Trece: «A nosotras lo que nos cayó muy mal fue Georgina Orellano. ¿Cómo se puede juntar con una proxeneta si quiere estar del lado de la libertad de las mujeres? Georgina no está del lado de la libertad, ella es proxeneta y explotadora. Eso es lo que le dijimos, que nuestro problema era Georgina».

Tal como afirma Nuria Varela en el reciente libro Feminismo para principiantes (Ediciones B), “están quienes consideran que la prostitución como una violencia hacia las mujeres que debe ser erradicada y, por otro lado, quienes entienden que la regulación de la prostitución es la mejor vía para garantizar la protección de quienes la ejercen”. La autora puntualiza cinco posturas al respecto.

Barón eliminó de sus redes el material promocional de su tema "Puta".

Barón eliminó de sus redes el material promocional de su tema «Puta».

Abolicionista

Considera la prostitución como un atentado contra la dignidad de las mujeres y, por tanto, niega toda posibilidad de legalización, ya que llevaría a perpetuar la injusticia.

Prohibicionista

Se basa en la represión penal del ejercicio de la prostitución, castigando tanto a quien la ejerce como al cliente.

“Feminismo para principiantes” (Ediciones B)

“Feminismo para principiantes” (Ediciones B)

Reglamentarista

Rechaza moralmente la prostitución. Considera que es un mal inevitable y que, en esta medida, es necesario aceptarla y regularla para evitar la clandestinidad en la que se ejerce. Propone que sea el Estado quien controle la actividad, imponiendo una serie de controles de orden público y garantizando el ejercicio de los servicios sexuales en las mejores condiciones sanitarias posibles.

Legalista

Considera que la prostitución debe ser regulada en su totalidad como una actividad laboral más, otorgando a las trabajadoras de la industria del sexo los mismos derechos y la misma protección social y jurídica que al resto de los trabajadores. Pretende eliminar las situaciones de explotación y desprotección que conlleva a la clandestinidad de su ejercicio.

Regulación hacia la abolición

Es una postura alternativa que propone la superación del actual enfrentamiento entre quienes defienden la abolición y las defensoras de la postura legalista. Se defiende la regulación de la prostitución para fortalecer la posición de las mujeres frente a la violencia u opresión que padecen en el ejercicio de la actividad. Pero se trata de que la regulación tenga como estrategia la abolición de la prostitución por medio de un cambio estructural mucho más profundo, que afecta tanto a las esferas sociales, como a las económicas y jurídicas.

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