Son extraordinarias formaciones naturales en los Valles Calchaquíes.

La gran mayoría de los visitantes que circulan por la legendaria ruta nacional 40 en su recorrido por los Valles Calchaquíes sigue de largo, sin detenerse para conocerlas. Muchos ni siquiera saben de su existencia. Y tal vez ese hecho, el que sean un “tesoro por descubrir”, contribuya a hacerlas aún más atractivas.

Pese a estar muy cerca de Seclantás, la “cuna del poncho” salteño, y su ruta de los artesanos, las Cuevas de Acsibi, fantásticas formaciones naturales donde la luz, el color y las formas juegan a crear las atmósferas más sorprendentes, son poco visitadas. Aunque cada vez más.

En parte ello seguramente se debe a que no hay un camino para llegar directamente. Se lo hace en una excursión con gente del lugar, que conoce estas montañas y cada piedra como la palma de su mano y puede contar cientos de historias sobre la zona y sus tradiciones culturales.

Los juegos de luces y colores dan el espectáculo en las Cuevas de Acsibi. Foto Fido Abán.

Los juegos de luces y colores dan el espectáculo en las Cuevas de Acsibi. Foto Fido Abán.

“Nosotros, que hemos vivido siempre en medio de estas montañas, conocemos muchos lugares extraordinarios, que vale la pena visitar”, cuenta Fido Abán, de la finca Montenieva, en cuyas tierras se encuentran estos tesoros.

Y dice que en la zona hay antiguos caminos de la cultura kakán, pre inca. “Antes hablábamos el kakán, después pasamos a hablar runasimi (que significa “la voz del hombre”), idioma al que el español le llamó quechua”, dice Fido.

Y agrega que antes de la pandemia las cuevas eran visitadas sobre todo por extranjeros, y “la mayoría de los salteños no las conocían”. Y que “recién ahora los argentinos empiezan a disfrutar de caminarrecorrer sitios en medio de la naturaleza y vivir experiencias más intensas, no tan pasivas”. Ahora, por fin, están llegando visitantes de todo el país.

Una experiencia intensa por un paisaje sorprendente. Foto Fido Abán-

Una experiencia intensa por un paisaje sorprendente. Foto Fido Abán-

Las cuevas de fuego

La excursión a las cuevas es sin dudas una de esas experiencias intensas, por paisajes increíbles: para llegar a estas cavernas salpicadas de estalactitas que asemejan enormes velas derretidas hay que atravesar primero un desfiladero de sorprendentes formaciones rocosas de arenisca rojiza y tonos muy intensos.

Un trayecto acompañado por juegos de colores, luces y sombras, ya que distintos huecos y entradas permiten la filtración de los rayos del sol a determinadas horas, luz que rebota en las paredes rojas, ocres y amarillas.

Se cree que las cuevas eran utilizadas para prácticas rituales por los pobladores originarios. Foto Fido Abán

Se cree que las cuevas eran utilizadas para prácticas rituales por los pobladores originarios. Foto Fido Abán

Esta zona era antiguamente habitada por los pulares, que formaban parte de la gran nación calchaquí, y se cree que las cuevas eran usadas como sitios para prácticas rituales, porque en ellas Fido encontró numerosos fragmentos de cerámicas.

La excursión a las cuevas se inicia en la hostería La Enramada -vecina a la finca Montenieva-, ubicada siete kilómetros al sur de Seclantás, a la mañana.

Se recorren 16 km en 4×4 por una quebrada seca (huella), y luego se camina por más de 4 horas en medio de un paisaje sorprendente; se pasa por el profundo cañadón multicolor de la Quebrada del Rincón y se sube por escaleras colgantes con asistencia de los guías.

Para llegar se camina por profundos y coloridos cañadones. Foto Fido Abán.

Para llegar se camina por profundos y coloridos cañadones. Foto Fido Abán.

Finalmente, se atraviesa otro cañadón de tonos rojizos hasta la formación de Acsibi, donde están las cuevas. Son 10,5 km de caminata de baja dificultad.

El lugar es también llamado Valle de Las Cuevas, aunque su nombre en lengua kakán significa “lugar donde está la luz o donde está el fuego”, porque es un sitio que suele concentrar numerosos rayos durante las tormentas eléctricas.

Las excursiones incluyen almuerzo: “Se come en un paisaje increíble, bajo un cielo increíble. Allí preparamos alguna carne de la zona, acompañadas por alimentos regionales como la quínoa, y degustamos un buen vino de altura”, describe Fido.

La caminata al Cráter de los Cóndores permite ver nidos de estas majestuosas aves. Foto Fido Abán

La caminata al Cráter de los Cóndores permite ver nidos de estas majestuosas aves. Foto Fido Abán

Cóndores, huellas de pumas y pinturas rupestres

Luego de las Cuevas de Acsibi, desde la finca Montenieva se sumaron otras excursiones que invitan a descubrir otros tesoros de la zona, como el Cráter de los Cóndores y la laguna de Brealito.

“La salida al Cráter de los Cóndores es un magnífico trekking hasta una profunda depresión geológica de más de tres kilómetros de diámetro, donde se ven cóndores incluso en sus nidos, y muchas huellas de pumas”, resume Fido. La excursión dura 6 horas y parte a las 8.30 desde la plaza de Seclantás.

La laguna de Brealito está a 2.700 metros sobre el nivel del mar. Foto Fido Abán.

La laguna de Brealito está a 2.700 metros sobre el nivel del mar. Foto Fido Abán.

La caminata a la laguna de Brealito, en tanto, llega hasta esta laguna de altura -a 2.700 msnm- que se encuentra a 17 km al oeste de la finca Montenieva, rodeada de una impactante formación geológica y que es hogar de una particular avifauna.

Desde la playa de la laguna parte otra caminata -accesible para todos, aclara Fido- hasta un sitio ceremonial de altura, donde los chamanes curaban a sus comunidades. “Allí se hace una ceremonia a la prosperidad y un agradecimiento a la Pachamama, tomando conciencia del cuidado ambiental, los animales, las plantas y el hombre y la tierra, el agua, el fuego y el aire”, cuenta Fido.

En la zona también se aprecia una serie de pinturas rupestres que pertenecerían a la cultura kakán y, se estima, datarían aproximadamente del año 200 aC.

Pinturas rupestres en las alturas de los Andes salteños. Foto Fido Abán.

Pinturas rupestres en las alturas de los Andes salteños. Foto Fido Abán.

Todas las excursiones son de todo el día; se parte a la mañana, entre las 8 y las 9, y se regresa después de mediodía. “Hasta hace poco hacía mucho frío, pero ya desde mediados de septiembre cambia la temperatura y comenzamos a salir más temprano”, avisa Fido.

Y cuenta también que muchos visitantes se hospedan en la finca, lo que les permite, además de conocer los paisajes, vivir una experiencia cultural, que va desde experimentar la manera de hacer una comida hasta cómo preparar un asado de la forma local: con leña, “no con carbón, en un fogón de verdad y con vino salteño de altura”, puntualiza Fido. Ya está avisado.

Además de las Cuevas de Acsibi, desde la finca Montenieva también se visitan lagunas y sitios ceremoniales de altura. Foto Fido Abán

Además de las Cuevas de Acsibi, desde la finca Montenieva también se visitan lagunas y sitios ceremoniales de altura. Foto Fido Abán

MINIGUÍA

Cómo llegar
• En auto: de Buenos Aires a Seclantás son 1.525 km por RN 9 hasta pasar Barranca Yaco (Córdoba). Luego rutas 60, 157 (en Catamarca); desde Simoca (Tucumán), rutas 325 y 307 pasando por Tafí y Amaicha del Valle; luego RN 40.
​• En avión: a Salta vuelan Aerolíneas, Jetsmart y Flybondi, desde $ 11.030 ida y vuelta solo con equipaje de cabina. Con un equipaje despachado de hasta 12 kilos, $ 13.168 (Flybondi).

Dónde alojarse
En Casa de Campo Finca Montenieva, $ 2.400 la habitación doble o matrimonial con desayuno (www.fincamontenieva.com.ar). No hay Internet.

Paisaje de los Valles Calchaquíes. Foto Fido Abán.

Paisaje de los Valles Calchaquíes. Foto Fido Abán.

Cuánto cuesta
Excursión de todo el día a las cuevas o al cráter de los cóndores, $ 3.800 por persona (incluye almuerzo). Excursión al sitio ceremonial, $ 3.200.

Dónde informarse
(​+54 9 387) 482-3030 / 592-1000
​fidoacsibi@gmail.com
www.cuevasdeacsibi.com.ar

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