miércoles, abril 1, 2020
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Cuarentena por coronavirus: Infancia clandestina, la guerrilla con mirada de niño

Natalia Oreiro protagoniza esta película de Benjamín Ávila que muestra los años '70 desde la óptica de un hijo de militantes. Ideal para ver un día como hoy y hacer memoria.

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Por qué la recomendamos: Porque aborda la tragedia de la lucha armada de los años ’70 desde otra óptica, la de un chico que debe pasar a la clandestinidad junto con sus padres militantes. Es una película ideal para ver en el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia. Y a las 20 de este martes 24, se podrá charlar on-line con su director, Benjamín Ávila, que se basó en su propia vida al escribir el guion.

Entre las muchas virtudes de Infancia clandestina hay una que refuerza a las otras: que jamás condesciende al maniqueísmo. Alguien podría decir que el tema es la contraofensiva montonera de 1979. Pero el tema es el vínculo de militantes armados, en medio de la feroz dictadura, con sus hijos y, más lejanamente, con el resto de sus familiares. La película, cruzada de amor y de furia, de dolor, felicidad fugaz y miedo, aborda la perspectiva de un preadolescente: un punto de vista que, acertadamente, jamás abandona.

Nos muestra la vida cotidiana de Juan (Teo Gutiérrez Moreno), de 11 años, tras su vuelta al país con sus padres montoneros (notables Natalia Oreiro y César Troncoso), tras varios años de exilio. La idea de la pareja, que también tiene una beba, y vive en una casa/bunker “camuflada” de fábrica de maní con chocolate, es que el chico lleve una vida normal.

Ernesto Alterio, en una escena de "Infancia clandestina".

Ernesto Alterio, en una escena de “Infancia clandestina”.

Una tarea difícil cuando debe cambiar su nombre su nombre (Juan pasa a llamarse Ernesto, por el Che), fingiendo un nuevo acento (del cubano, debe pasar al porteño), festejando el cumpleaños según la fecha de un documento falso o viendo a la abuela (excelente Cristina Banegas) que es traída a su casa con los ojos vendados, para que –en caso de ser secuestrada- no pueda delatar la dirección.

A través de escenas entrevistas por el chico, vemos el costado combativo de sus padres, que por momentos parecen no tener tiempo para prestarle la suficiente atención. Por otros, en cambio, demuestran calidez. Lo mismo que el tío Beto, un personaje entrañable, también montonero, interpretado con solvencia y ductilidad por Ernesto Alterio.

Ernesto Alterio y Teo Gutiérrez Moreno, tío y sobrino en "Infancia clandestina".

Ernesto Alterio y Teo Gutiérrez Moreno, tío y sobrino en “Infancia clandestina”.

La violencia represiva, la del terrorismo de Estado, queda siempre fuera de campo, lo que aumenta su carácter opresivo, asfixiante, amenazante. Otro modo elegido por el realizador para representar las secuencias sangrientas son dibujos animados, de Andy Riva, o imágenes oníricas, de pesadilla. En este contexto terrible, Juan/Ernesto se irá enamorando de una compañera del colegio: su entrada en la iniciática adolescencia.

Como en toda buena narración, cada personaje de Infancia clandestina tiene sus razones, fuertes, entendibles, contrapuestas con las de otros. Avila sabe cómo alternar momentos de tensión casi intolerable con otros de ternura. La cálida intimidad de familiar acechada irremediablemente por lo atroz.

Natalia Oreiro y Teo Gutiérrez Moreno, en "Infancia clandestina".

Natalia Oreiro y Teo Gutiérrez Moreno, en “Infancia clandestina”.

Infancia clandestina

Drama. Argentina​/España/Brasil, 2012. 110′. De: Benjamín Ávila. Con: Natalia Oreiro, Teo Gutiérrez Moreno, Ernesto Alterio, César Troncoso, Cristina Banegas, Violeta Palukas.

El link para verla estará disponible a partir de las 0 del martes y hasta las 20 del mismo día en http://puentesdecine.com A partir de las 20 del martes hay una charla on-line con el director.

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