Cada vez son más las mujeres que buscan una red de apoyo a la hora de maternar. Cómo impactó la pandemia.

Una red de sostén, un grupo de apoyo, gente que comprenda y, a la vez, colabore. La crianza en tribu intenta subsanar la soledad que la actualidad impone a la hora de maternar. Mientras que en otros tiempos este acompañamiento se daba de modo natural, hoy compartir este momento es producto de la búsqueda, la planificación y la nueva organización familiar.

Si en condiciones medianamente normales esta soledad era difícil, la pandemia de coronavirus y el aislamiento la hicieron aún peor. Así, madres y padres se encontraron cubriendo todas las actividades y obligaciones cotidianas pero esta vez sin ningún soporte externo.

Qué es la crianza en tribu

“La crianza en tribu es una modalidad que en la historia de la humanidad siempre se ha dado de manera espontánea y tiene que ver con la vida en comunidad, explicó a Clarín Ivana Raschkovan, psicóloga e investigadora especializada en crianza y vínculos tempranos (en Instagram, @ivanaraschkovan).

La crianza en tribu tiene que ver con la vida en comunidad. Foto ilustración Shutterstock.

La crianza en tribu tiene que ver con la vida en comunidad. Foto ilustración Shutterstock.

En general, los niños y las niñas han crecido en contextos de cuidado compartido entre varios integrantes de la familia: mamá, papá, tíos, tías, abuelos, abuelas”. En las últimas décadas, junto con el deshilachamiento del tejido social y la gradual desaparición de la familia ampliada, este tipo de crianza se ha ido perdiendo”, añadió.

“Las familias se encuentran cada vez más aisladas y en soledad intentando conciliar la crianza con la vida laboral, y hoy sabemos que tanto la soledad como el aislamiento son factores de riesgo para la salud mental de los cuidadores y de los niños y las niñas”, agregó la especialista, autora de Infancias respetadas. Crianza y vínculos tempranos (Aique educación).

Viviana Salomone, médica pediatra (en Instagram, @pediatra_mama), expresó que “en la actualidad la crianza en tribu surge con la formación de tribus de madres que tienen la necesidad de replicar lo que en la antigüedad ocurría naturalmente“.

Para ella, se trata de “buscar un espacio con mujeres que se sienten igual, atravesadas por la maternidad, que siguen inmersas pero descolocadas frente a la vorágine de los tiempos modernos en los cuales hasta el padre tiene que hacer malabares para quedarse en casa posterior al nacimiento”.

Las múltiples demandas que recaen en las madres, quienes continúan paralelamente con sus obligaciones laborales y mayoritariamente se hacen cargo también de las cuestiones domésticas, hacen imprescindible contar con este tipo de soporte.

Los cuidadores y cuidadoras necesitan una red de sostén. Foto ilustración Shutterstock.

Los cuidadores y cuidadoras necesitan una red de sostén. Foto ilustración Shutterstock.

“Sobre todo durante los primeros años de vida de sus hijos e hijas los cuidadores primarios necesitan de una red de sostén, de una matriz de apoyo que brinde condiciones suficientemente buenas para que ellos puedan desempeñar con eficacia las tareas de cuidado”, destacó Raschkovan.

Crianza en tribu y pandemia

La pandemia de coronavirus profundizó las desigualdades de género relativas a las tareas de cuidado y las cuestiones domésticas que, una vez más, fueron absorbidas en mayor medida por las mujeres.

Según el informe de UNICEF Argentina “El impacto del Covid-19 en las familias con niñas, niños y adolescentes”, realizado en junio en todo el país, el 54% de las mujeres expresó que sintió una mayor sobrecarga de las tareas del hogar.

Las principales razones tienen que ver con tareas vinculadas al cuidado de hijos e hijas (32%), limpieza de la casa (28%), ayuda con las tareas escolares (26%) y preparación de la comida (13%).

La pandemia afectó fuertemente las bases de la crianza en tribu. Foto ilustración Shutterstock.

La pandemia afectó fuertemente las bases de la crianza en tribu. Foto ilustración Shutterstock.

“Si ya de por sí las familias contábamos con poca red en la crianza, la pandemia hizo que esa poca red con la que contábamos quedara arrasada”, afirmó Raschkovan.

Con los abuelos abuelas entre la población de riesgo, las escuelas y jardines sin presencialidad durante varios meses según su jurisdicción y las restricciones sanitarias para evitar la propagación del virus, las alianzas en las que madres y padres se apoyaban se vieron seriamente afectadas.

Según la psicóloga, hoy en las consultas tanto ella como sus colegas ven “los efectos de la devastación de la matriz de apoyo: es alarmante el nivel de desregulación que estamos observando en los cuidadores y, por ende, en los niños y niñas”.

Por su parte, Salomone resaltó que plataformas como Meet o Zoom ofrecieron “nuevos canales de comunicación que facilitaron la formación de tribus en grupos de mujeres que llegaron a crear un vínculo cercano estando a kilómetros de distancia y sin llegar aún a conocerse personalmente”.

En ese sentido, la pediatra destacó cómo en este contexto las redes sociales y los grupos de chat fueron las herramientas que “permitieron a muchas mamás sentirse acompañadas y escuchadas”.

Sentirse acompañadas, una de las claves de la crianza en tribu. Foto ilustración Shutterstock.

Sentirse acompañadas, una de las claves de la crianza en tribu. Foto ilustración Shutterstock.

Tribu y paternidad

Hablar de paternidad activa es también reconocer la necesidad de esta red de sostén para esos padres. “Cuando el papá es cuidador primario y hay corresponsabilidad en la crianza, él precisa de la tribu tanto como la mamá. De hecho estamos viendo cada vez más papás participando de talleres y espacios de encuentro para la crianza”, aclaró la psicóloga e investigadora.

En ese marco, Salomone coincidió y destacó que “esto favorece el bienestar familiar y le permite al padre tener herramientas, conectarse y sentirse lo que es: ‘parte de’”.

El padre necesita una red de sostén tanto como la madre. Foto ilustración: Shutterstock.

El padre necesita una red de sostén tanto como la madre. Foto ilustración: Shutterstock.

Derribar el mito de la madre todopoderosa

La crianza en tribu también viene a desmitificar la idea de que el amor todo lo puede. Ni el de la madre, ni el del padre, ni ninguno.

“Se está empezando a cuestionar la imagen de la madre abnegada que todo lo puede y la creencia de que las tareas de cuidado son exclusivamente femeninas. Esto también lleva a reconocer a las mujeres como personas deseantes que además de querer cuidar y proteger a nuestros hijos e hijas, tenemos otros deseos por fuera de ellos”, aclaró Raschkovan.

La crianza en tribu viene a asegurar que está bien pedir ayuda. Foto ilustración Shutterstock.

La crianza en tribu viene a asegurar que está bien pedir ayuda. Foto ilustración Shutterstock.

Pero asumir esto excede a lo familiar. La psicóloga mencionó que “promover y facilitar las tareas de cuidado es responsabilidad del Estado”. “Por ello es indispensable revisar la duración de las licencias de maternidad y paternidad, al tiempo que tienen que existir políticas públicas que favorezcan la crianza en tribu y el sostén de los cuidadores primarios”, aseguró.

Viviana Salomone, en tanto, mencionó que incluso desde el embarazo cada vez más mujeres están en busca activa de grupos. “La formación de redes y espacios habilita a decir ‘no puedo’. Cuando se forma una tribu que construye y fortalece aparecen las herramientas para pedir ayuda y dejarse sostener”, comentó.

Tener un hijo o una hija implica también un lado B que es necesario sacar a la luz por el bien de adultos y niños. “Está bien no poder, está bien pedir ayuda. Está bien mostrar la maternidad real”, finalizó la médica.

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