jueves, febrero 27, 2020
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Convertirse en padres El mito de la espontaneidad sexual que atenta contra las parejas

Asumir la mapaternidad implica dejar de lado individualidades: la pareja -y la sexualidad- está obligada a asumir cambios. Recomiendan planificación, y hasta un cronograma: poco romántico, pero útil.

Con la noticia del embarazo en estreno y ante la realidad inmediata de convertirnos en padres, la presión social y la del entorno cercano aumentan. También se complican un poco las cosas dentro de la pareja. Cambiar de roles, pasar de ser dos adultos independientes a ser una familia, y adaptarse a los tiempos del nuevo integrante puede ser todo un desafío, sobre todo si queremos mantener estable nuestra vida sexual. Estos temas son abordados en Antes, pareja. Ahora, padres. Cómo superar la crisis y fortalecer el vínculo, la reedición en formato digital del libro del sexólogo especialista en vínculos Mauricio Strugo.

En conversación con Entremujeres Clarín, el especialista explica que, durante la gestación, la mirada se centra más en la mujer embarazada, simplemente, porque es quien carga nueve meses con el desarrollo del bebé: “A partir de allí, muchas veces la mujer pierde su lugar como tal y pasa a ser, ni siquiera una madre, sino directamente un recipiente que contiene al hijo. Algo que hay que cuidar y al que no se le deja hacer nada para proteger la vida que lleva dentro”.

Pero esa despersonalización no dura solo nueve meses. Con el nacimiento del bebé abandonamos sin certeza de regreso el “ser mujer” y empezamos a ser madres. Esta manera de ser encasilladas dentro de un concepto, trae consecuencias.

“Después del parto, ambos se instalan en el rol de padres, pero la mujer inmediatamente adopta ese papel al dar el pecho y darse cuenta de que el recién nacido necesita de su apego para sobrevivir. El hombre y la sociedad la ven ‘pura’ y en un rol limitado a madre, virginal, santa”, expone el autor.

Los conflictos de pasar de ser dos adultos independientes a ser una familia. Foto: Shutterstock.

Los conflictos de pasar de ser dos adultos independientes a ser una familia. Foto: Shutterstock.

El sexólogo explica que esto sucede porque se le atribuye a la mujer la función de criar, de ser la «más» responsable en el desarrollo psicoemocional de pequeño o pequeña cuando, en realidad, ahora sabemos que si bien el apego primario es con la madre (donde más cómodo se sentirá por su estadía en el útero), el papel del padre también es fundamental, y, realmente, hay muchas cosas que puede hacer y muy pocas en las que la mujer es irremplazable -como, por ejemplo, dar el pecho-.

Según Strugo, que el hombre no se involucre en el embarazo ni en la crianza trae consecuencias negativas para la pareja por no funcionar como equipo ante el cambio psicológico y concreto que implica la llegada de un bebé completamente demandante y dependiente. Además, aunque abunde información sobre los conflictos del posparto en las mujeres, existen investigaciones que muestran que a los hombres también les producen cambios de comportamiento que si no son atendidos pueden traer consecuencias negativas a la pareja, a la familia y a sí mismos, derivando incluso en depresiones posparto.

Durante el posparto, la baja de libido es normal en esta primera etapa y también lo es la atención puesta en el nuevo integrante más que en cualquier otra cosa. 
Foto: Shutterstock

Durante el posparto, la baja de libido es normal en esta primera etapa y también lo es la atención puesta en el nuevo integrante más que en cualquier otra cosa. Foto: Shutterstock

El mito de la espontaneidad sexual

Desde el inicio de la pareja solemos creer que tener relaciones sexuales de manera espontánea es sinónimo de relación estable, duradera y saludable. Con la llegada del nuevo integrante a la familia, puede preocuparnos no disponer del tiempo para disfrutar de situaciones inesperadas, pero Strugo asegura que la espontaneidad sexual es un mito y que es contraproducente creer en él. Sobre todo, para las parejas que llevan mayor tiempo juntos, porque podrían concluir que como no hay espontaneidad no hay amor, o que ya no se eligen como antes.

“La realidad es que, siempre, para que dos personas se encuentren, al menos una de ellas tiene que manifestar de manera más directa su intención. Casi nunca sucede que ambas estén absolutamente sincronizadas para tomar la iniciativa al mismo tiempo, y con un bebé que no elige cuando demandar atención y no tiene incorporada la regulación del sueño ni los horarios nocturnos, el encuentro suele complicarse e incluso posponerse un tiempo”, sentencia el autor.

Según el profesional, cuando elegimos convertirnos en padres tenemos que saber que la pareja quedará algo relegada para ocuparnos de que el recién llegado supere el shock inicial de pasar de un mundo en el que no necesitaba nada, al exterior, donde descubre el hambre, los dolores y los ruidos, y su única manera de manifestarlo es a través del llanto (cada vez más intenso si no logramos entender qué necesita). La palabra que las parejas deben aceptar a partir de ahora y con la que deben amigarse, si fuera necesario, es la planificación. Tener un cronograma termina de derribar la mentira de lo espontáneo y se plantea como posible solución para volver a encontrarse.

“La pareja nunca volverá a serlo si no se deja de lado el romanticismo de lo espontáneo y se trabaja en generar espacios de encuentro. Si ambos, en equipo, buscan que el niño se sienta cómodo, entonces paulatinamente se podrá ir recuperando espacio para la pareja, pero integrando la realidad de que ahora también serán familia y tendrán que armar la logística necesaria para recuperar la intimidad”, dice Strugo.

Durante el posparto, la baja de libido es normal en esta primera etapa y también lo es la atención puesta en el nuevo integrante más que en cualquier otra cosa. 
Foto: Shutterstock

Durante el posparto, la baja de libido es normal en esta primera etapa y también lo es la atención puesta en el nuevo integrante más que en cualquier otra cosa. Foto: Shutterstock

¿Cómo mantener saludable nuestra relación mientras nos acomodamos?

El sexólogo recomienda una serie de acciones para llevar adelante el proceso de formar una familia, de la manera más exitosa posible.

1. Aprovechar los nueve meses antes del nacimiento para conversar sobre nuestras expectativas e incluso pedirle a nuestra pareja las cosas que creemos que necesitaremos durante el embarazo.

2. Al convertirnos en padres, será necesario conversar sobre la materpaternidad y sobre la pareja, incluyendo también fantasías y miedos sobre lo que no queremos que suceda para cuidar a nuestro hijo y a nosotros mismos.

3. Durante el posparto, la baja de libido es normal en esta primera etapa y también lo es la atención puesta en el nuevo integrante más que en cualquier otra cosa. Tendremos que aceptar la distancia pero no resignarnos ni reprochar, sino, de a poco, volver a mirarnos y acariciarnos amorosamente.

4. Celebremos el habernos convertido en padres, pero al mismo tiempo aprendamos a entender la pareja como un «espacio adulto» en el que podamos refugiarnos y dejarnos contener para descansar e ir recuperando las individuales, necesarias incluso para la salud del niño.

Tapa del libro del sexólogo especialista en vínculos Mauricio Strugo, en su reedición digital.
Ilustración de tapa: Fran Ganado- Art Direction, Fashion, Advertising, Graphic Desing

Tapa del libro del sexólogo especialista en vínculos Mauricio Strugo, en su reedición digital. Ilustración de tapa: Fran Ganado- Art Direction, Fashion, Advertising, Graphic Desing

Sexdualidad: pareja + padres

En Antes, pareja. Ahora, padres, Mauricio trae el concepto de sexdualidad, una manera de llamar a la sexualidad para manifestar que la pareja que se ha convertido en padres puede volver a recuperar su vida sexual si puede volver a pensar más en el encuentro que en el sexo y las necesidades: “La sexdualidad se da cuando empezamos por la intimidad y el momento compartido busca sanar heridas de la pausa y distancia que se generó en la pareja. Cuando nos encontramos así somos empáticos y la exigencia de la cantidad se sustituye por calidad del encuentro y el volver poco a poco a ser pareja”.

“El objetivo del libro fue compartir mi experiencia tanto como padre y pareja así como profesional en el acompañamiento de esta etapa hermosa pero dura a la vez, mostrando los conflictos que trae esta transición hacia la paternidad pero también dando sugerencias e incluso el ejercicio de hacernos preguntas al final de cada capítulo para poder superar las crisis e integrar la pareja y la familia”, cuenta el sexólogo.

El contenido busca ayudarnos a entender qué le sucede, durante este período, a cada miembro de la pareja para considerar las crisis que existan y atravesarlas. Saber que tanto a las mujeres como a los hombres nos suceden cosas cuando somos padres, nos ayuda a priorizar a nuestros hijos con la seguridad de que con trabajo en equipo, se puede volver a la pareja aceptando los cambios.

El libro de Mauricio Strugo se encuentra disponible para cualquier dispositivo de lectura electrónica compatible en la plataforma de Bajalibros.

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