Bert Hellinger es el creador de las constelaciones familiares. Cómo se trabaja y cuándo no se recomienda hacer esta terapia pseudocientífica.

El filósofo “Bert Hellinger observó que algunas personas sienten emociones que no les pertenecen y que incluso toman decisiones y responden a destinos que no se corresponden con ellos mismos… Éste fue el punto de partida de su búsqueda y lo que dio forma a la terapia sistémica familiar que hoy conocemos como ‘constelaciones familiares’”, dice Verónica Guirguet, consteladora familiar y organizacional, a cargo del curso de Introducción a las Nuevas Constelaciones Familiares de Capacitarte.

“Esta disciplina tiene sus bases en el análisis transaccional, la terapia gestáltica, la programación neurolingüística, la hipnosis ericksoniana, y la dinámica de grupos. Es una herramienta sencilla que facilita liberar conflictos ligados a las dinámicas inconscientes que nos vinculan a nuestro sistema familiar y, en particular, a nuestras generaciones anteriores”, señala la también licenciada en publicidad y biodescodificadora.

– ¿Para qué sirve? ¿Cuál es el objetivo?

– El punto central de la terapia es poder tomar consciencia de aquello que opera en nosotros sin que sea consciente. ¿Cuántas historias nos contamos sin revisar de dónde proceden o si sucedió tal como las contamos?¿Cuántas creencias que nunca revisamos sobre nosotros mismos, la familia y el entorno sostenemos a lo largo de nuestra vida?

Estas creencias forman la base sobre la cual tomamos decisiones… y a veces ni siquiera nos pertenecen, las repetimos sin siquiera habernos planteado si para nosotros tienen coherencia en función de nuestras propias experiencias, nuestros propios valores y nuestra única y particular forma de observar la vida.

Las constelaciones familiares tienen sus bases en el análisis transaccional, la terapia gestáltica, la programación neurolingüística, la hipnosis ericksoniana, y la dinámica de grupos. Foto: ilustración Shutterstock.

Las constelaciones familiares tienen sus bases en el análisis transaccional, la terapia gestáltica, la programación neurolingüística, la hipnosis ericksoniana, y la dinámica de grupos. Foto: ilustración Shutterstock.

– ¿Por qué motivos se sugiere hacer este tipo de consulta?

– Al tomar contacto con la información desde la cual operábamos, se abre un mundo de posibilidades frente a nosotros, se abre el caudal de la vida con toda su fuerza. A partir de allí podemos elegir soltar situaciones, aceptar destinos y a veces amar las diferencias, comprendiendo en lo profundo de nuestro ser que somos parte de algo más grande que nos incluye a todos y nos acepta tal cual somos.

Vínculos conflictivos con la familia, la pareja, el jefe, los compañeros de trabajo, enfermedades, la sensación de vacío existencial, situaciones que se repiten a lo largo del tiempo, por ejemplo, infidelidades, traiciones, etc. La relación con el dinero, la pareja… son temas que pueden abordarse a través de esta terapia.

– ¿Hay casos en los que NO se sugiere esta terapia? ¿Por qué?

– Los casos en los que se sugiere no realizar esta terapia es específicamente todo aquello que se necesite trabajar que no responda a nuestro propio destino. Por ejemplo, si quisiéramos constelar para que alguien cambie sus elecciones y su forma de ser, porque no nos gusta como es o para resolver los conflictos que vive otra persona…

No podemos constelar por otros: cada persona es libre de vivir su propio destino y por difícil que nos resulte en determinados contextos, nos toca respetar su decisión. El único caso en que sí podemos constelar por otro es por los hijos, siempre que sean menores de edad.

El punto central de la terapia es poder tomar consciencia de aquello que opera en nosotros sin que sea consciente. Foto: ilustración Shutterstock.

El punto central de la terapia es poder tomar consciencia de aquello que opera en nosotros sin que sea consciente. Foto: ilustración Shutterstock.

– ¿Cómo trabajan las constelaciones familiares, es decir, cuáles dirías que son sus “pilares”?

– Las constelaciones familiares toman como pilares a los “órdenes del amor”, ellos son su esencia. Vamos a llevar luz a este punto tan importante y que podemos elegir adoptarlo como filosofía de vida… Para esta disciplina, la familia es un sistema unido por una “conciencia familiar” que actúa en cada uno de nosotros, a veces de manera consciente y a veces de manera inconsciente. Gracias a esta “conciencia familiar” todos los miembros del sistema, es decir, los miembros del clan, heredan el amor y la fuerza de sus antecesores.

Ahora bien, este sistema va a buscar permanentemente el equilibrio y la armonía a través de las compensaciones… En esta búsqueda de la armonía, aparece entonces el papel de los órdenes del amor como aquello que debe suceder en nosotros para conectar con buenos destinos y la fuerza de todo nuestro clan. Cuando se altera alguno de los órdenes, el sistema buscará el equilibrio a través de las compensaciones y este movimiento aparecerá visible para nosotros en nuestras vidas como síntomas, enfermedades o conflictos.

– ¿Que desorganiza o desequilibra entonces al sistema familiar?

– No respetar el orden jerárquico, por ejemplo, actuar como padres de nuestros padres o no respetar a los que llegaron antes, a los mayores. Excluir o desplazar a determinados miembros de la familia, por el motivo que sea. No asentir al vínculo de respeto y amor hacia cualquier vínculo de la familia. Y el desequilibrio entre el dar y el tomar entre unos y otros.

Los órdenes son:

•La Jerarquía, respetar a los que llegaron antes y su lugar en el sistema.

•La pertenencia, todos somos parte del sistema.

•Equilibrio entre el dar y el recibir.

•Aceptación de todos y de todo tal cual es.

– ¿Cómo descubrir cuál es el lugar que ocupamos en el sistema familiar?

– Lo que miramos en “constelaciones familiares” es si ocupamos nuestro lugar, ya que ello nos va a conectar con una buena vida, abre la puerta a las bendiciones para nosotros: una buena pareja, una buena economía, buena salud y así podríamos seguir…

Algunas veces -y de manera por supuesto muy inconsciente- ocupamos el lugar de otro hermano o de un abuelo. En este último ejemplo, va a ser muy visible, porque nuestra actitud para con nuestros padres va a ser claramente como si fuéramos sus padres, y no sus hijos. Si no estoy en mi lugar de hijo, no recibo la vida de mis padres, no estoy conectado con el fluir de la vida y todo lo bueno que tiene para darme.

– Se suele decir que “cada familia es un mundo”, ¿todas las familias/sistemas familiares tienen un desorden sistémico? ¿Cuándo se convierte en un problema?

– Totalmente, me sacaste una sonrisa… Cada familia es un mundo en sí mismo. Nuestros sistemas familiares están en constante movimiento, buscando el equilibrio a través de las compensaciones que suceden mientras vivimos nuestro día a día de una manera a veces muy sutil y a veces muy visible. Cuando se hace muy visible es porque necesita de nuestra intervención, en el sentido de que a través de nosotros va a buscar restablecer el orden y el equilibrio que necesita para que el amor y la armonía vuelvan a fluir para todo el clan, incluso para los que vienen…

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