¿No hubo onda? Angustias que vienen después de un encuentro fallido, consejos para escapar a tiempo y experiencias compartidas.

En tiempos de apps de citas, en donde la soledad de un fin de semana nos puede llevar a tener un match con alguien desconocido, las citas a ciegas abundan.

¿Cómo es la sexualidad en la época de las redes sociales? La licenciada y magister Analía Lilian Pereyra, sexóloga y educadora en sexualidad humana (@licenciadaanaliapereyra), dice: “Con una accesibilidad inmediata a las citas, a partir de la galería de fotos es posible que veamos candidatos y candidatas”.

Es decir, entramos al otro a través de su apariencia física, algunos datos básicos de su biografía, una conversación escrita y tal vez algunos audios. “En otras épocas las personas hacían pareja con personas de su ámbito social cercano, ahora podemos encontrarnos incluso con personas que están alejadas geográficamente. ‘Antes el principio básico era esa familiariadad‘.

En ese “ir conociendo a la persona” podemos encontrar cosas que “nos gustan y cosas que habíamos idealizado, pero que no existen en la realidad”, agrega. “En esta era de las apps pareciera que lo primero es compartir para luego sentir. Muchos autores dicen que la gente busca cariño expresado en los likes. Lo importante es que podamos analizar, ¿qué queremos encontrar cuando buscamos a alguien en las redes?”

“Quiero volver a casa”

Entrar al mundo de las citas reiteradas y frustradas puede ser complejo, y es importante saber poner un límite para no dañar nuestra autoestima cuando no nos sentimos bien cenando o tomando algo con una persona que recién acabamos de conocer.

Tanto si vamos preparados para una noche inolvidable, como con cero expectativas, tendremos que lidiar con lo que suceda en el momento.

Caso 1: “No lo podía creer. De repente se nos hicieron las tres de la mañana en un bar de Recoleta. Habíamos cenado, habíamos caminado y terminamos tomando algo. Lo peor es que yo a la media hora me di cuenta que con el tipo no iba, pero igual me dejé arrastrar con el ‘vamos para allá’ tan convincente. Tenía sueño y me quería ir a dormir. Creo que era un poco inexperta, pero aprendí a decir ‘no’ a la primera”. (Vanina, 32)

Tanto si vamos preparados para una noche inolvidable, como con cero expectativas, tendremos que lidiar acon lo que suceda en el momento. Foto ilustración: Shutterstock.

Tanto si vamos preparados para una noche inolvidable, como con cero expectativas, tendremos que lidiar acon lo que suceda en el momento. Foto ilustración: Shutterstock.

Caso 2: “Para mí una mala cita es la que debería haber terminado pero se extiende, así te lo digo. Por eso hay que buscar la manera de decirlo bien, a veces el otro se da cuenta y también quiere irse a su casa o a otro lado”. ​(Mabe, 26)

De estos ejemplos podemos deducir lo que no hay que hacer: fingir que la estamos pasando bien cuando no es así, o aceptar propuestas de las que luego nos vamos a arrepentir. Tambien deberíamos ser honestos y evitar el comentario “me gustaría volverte a ver” por obligación.

“Intentemos conocernos, darnos la oportunidad de un encuentro no necesariamente mediado por lo sexual. Tal vez nos dimos cuenta de que hay valores, creencias, formas de ser que no tienen que ver con esa imagen que nos habíamos formado. Entonces podemos decirle ‘no voy a continuar con estos encuentros’ sinceramente, sin la necesidad de desaparecer sin dar explicaciones: el famoso ghosting”.

Los famosos trucos para irse

Muchos resuelven la ansiedad de la primera cita pautando una salida inmediatamente posterior. Entonces, a la hora señalada nos “convertimos en calabaza” y nos vamos a un cumpleaños, una reunión con amigas, o a “dormir temprano porque mañana tenemos que trabajar”. Pero si esto no se anticipa, hay otras salidas más improvisadas, como una amiga que llame a tiempo pidiendo un favor de emergencia o algún otro tipo de imprevisto.

También depende el horario en el que nos encontramos. Si nos reunimos a la tarde, es más fácil cortar el encuentro al momento de cenar excusándonos en otro compromiso.

Si quedamos un sábado a la noche, corremos el riesgo de estar muy temprano en casa y sin otros planes más que quedarnos pensando en la mala cita que tuvimos.

También depende el horario en el que nos encontramos. Si nos reunimos a la tarde, es más facil cortar el encuentro al momento de cenar excusándonos en otro compromiso. Foto ilustración: Shutterstock.

También depende el horario en el que nos encontramos. Si nos reunimos a la tarde, es más facil cortar el encuentro al momento de cenar excusándonos en otro compromiso. Foto ilustración: Shutterstock.

La mala cita tramposa

“Creería que la mayoría le llama química al bienestar instantáneo que sienten con la otra persona desde el primer acercamiento. No sé si les ha pasado, pero más de una vez me pasó que al primer encuentro no sentía mucha química. Lo mismo el segundo, luego un poco en el tercero, algo más en el cuarto y así hasta que después de varios encuentros la química empieza a aparecer de a poco y las cosas empiezan a adaptarse entre las dos personas. Muchas veces creo que no basta una sola cita para saber qué onda”, cuenta Pablo en un grupo de experiencias en torno al Amor Libre.

Hay citas que en el momento parecen aburridas. Simplemente no hay temas de conversación fluidos, nos gana la timidez y la falta de confianza. Pero luego, cuando volvemos a casa, nos quedamos con algo que sí nos gustó y aceptamos darle a esa persona una segunda oportunidad para conocernos mejor y ver qué pasa.

Hay citas que en el momento parecen aburridas. Simplemente no hay temas de conversación fluidos, nos gana la timidez y la falta de confianza.  Foto ilustración: Shutterstock.

Hay citas que en el momento parecen aburridas. Simplemente no hay temas de conversación fluidos, nos gana la timidez y la falta de confianza. Foto ilustración: Shutterstock.

Angustia post mala cita​

Pasamos el momento, pero luego vienen las reflexiones posteriores y nos preguntamos, ¿qué salió mal? Con más o menos angustia de por medio, dependiendo incluso de cuántas “malas citas” llevemos en nuestro haber.

Con un pote de helado, una película, abrazados a nuestra mascota o simplemente hablando por WhatsApp con algún amigo, nos calmamos de otra nueva frustración. “Habló toda la noche por celular”, “no me atrajo físicamente”, “no tenemos nada en común”, “me contó toda su historia con la ex, un rollo tremendo”, “eligió un lugar horrible para salir”, “me gustaría, pero como amiga” y otros variados argumentos. Quizá lo mejor de la noche ha sido, incluso, la conversación en el chat de amigas, la anécdota. Quizá la pasamos bien, pero quedó ahí. Nunca se sabe.