Hay tratamientos para el cabello que forman parte de nuestras rutinas de belleza más arraigadas, pero que como contracara el provocan mucho daño. Te contamos qué hacer antes, durante y después para evitarlo.

Es bien sabido: los distintos tratamientos y rutinas para cambiar la apariencia del cabello también producen daño colateral. Y si bien a través de una tintura, un alisado o un balayage podemos conseguir un look increíble, también es cierto que  las fibras capilares pueden sufrir una alteración intensa y quedar debilitadas. Así, las señales de alarma son las melenas inmanejeables, difíciles de peinar, con frizz, sin brillo, deshidratadas, con los largos resquebrajados y las puntas abiertas… Pero la idea no es descartar de plano la coloración, unas mechas ni cualquier tipo de tratamiento, sino tener en cuenta algunas recomendaciones de los especialistas.

Antes, durante y después, ¿qué hacer para evitar el daño del cabello?

• El check up profesional. El punto de partida fundamental es una evaluación del estado de la fibra antes de elegir qué tipos de procesos aplicar, ya que existen cabellos estructuralmente más íntegros y resistentes; y otros más débiles, de menos calidad. Esto determinará que los productos químicos afecten de diferentes formas a cada biotipo o en diferentes momentos (porque su estado es cambiante). La regla general es que los alisados y decoloraciones resultan más agresivos, ya que actúan en el interior de la estructura del pelo.

• Ultra protección. El concepto que guía este segundo paso es que las fibras de la cabellera son una estructura “sin vida”. O sea, no se regeneran -como sí ocurre con la piel- ni son capaces de reparar los daños acumulados por los alisados, tinturas, decoloraciones, el uso del secador o los rayos solares… La acción acertada, en cambio, es implementar algunos cuidados que brinden protección y le dan una mejor apariencia al pelo.

• Antes de realizar este tipo de tratamientos químicos, utilizar productos dermoprotectores para cuidar el cuero cabelludo de las dermatitis por contacto, que causan los químicos utilizados.

• Tratar de espaciar la aplicación y evitar al máximo sus combinaciones o superposición. La salud capilar frecuentemente se pierde como resultado de un mix inadecuado de tratamientos estéticos. En especial, cuando se trata de cabellos con una estructura más fina o con cierto tipo de daño.

• Un corte de pelo que quite la mayor parte del cabello dañado será una buena decisión en casos más extremos. Porque no existe ningún tratamiento que logre revertir ese proceso y, además, una melena corta te dará una mejor apariencia y mejorará el volumen.

• Para un efecto óptico propicio, conviene elegir un tono castaño que esté en sintonía con el tono de piel y los ojos (ya que los tonos rubios o dorados destacan más el daño capilar).

• Utilizar un champú suave, con ph 5,5, y un acondicionador con activos humectantes y con sistema de siliconas para ayudar a mantener el pelo protegido.

• Por el contrario, conviene evitar los champús para alisar el cabello ya que contienen activadores parecidos a los del alisado permanente y empeorarán la situación. También los productos para la caspa sin la recomendación de especialistas, dado que pueden ser muy abrasivos

• Utilizar ampollas o mascarillas para reforzar la humectación. Las ampollas suelen ser más adecuadas para el pelo más fino y las cremas, para aquellos más gruesos.

• Lavar el cabello con agua a 36°, así se evitará una mayor deshidratación.

• Secar el cabello suavemente con la toalla, sin refregarlo. Únicamente presionándola sobre la cabellera, dando un efecto esponja.

• Utilizar como rutina un producto leave in -sin enjuague- y con fórmula hidratante que mantenga el cabello protegido durante todo el día.

• Espaciar el uso del secador y la planchita también será acertado para minimizar los daños.

• Proteger el pelo del sol con gorros y productos adecuados también contribuye a preservar el color por más tiempo.

Leave a Comment

Radio Pinamar FM 100.7