En el oeste de Córdoba, los Túneles de Taninga ofrecen miradores con panorámicas y avistaje de cóndores.

Vértigo, panorámicas y chivito al asador. En Córdoba, el Valle de Traslasierra es el escenario de una aventura en auto que pocos viajeros conocen: los Túneles de Taninga.

Y es una travesía distinta, para recorrer sin apuro: entre abismos verdes y miradores, se puede ir parando para disfrutar de los paisajes, sacar fotos y hasta ver algún cóndor con las alas desplegadas.

Dicen en la zona que lo ideal es comenzar este paseo a media mañana, sin olvidarse de hacer un alto inicial en el restaurante del parador situado antes del primer túnel para encargar el plato típico de chivito y otras especialidades de la región.

Un circuito con buenas vistas: los Túneles de Taninga. Foto Turismo Córdoba

Un circuito con buenas vistas: los Túneles de Taninga. Foto Turismo Córdoba

Entonces sí, ya con el almuerzo asegurado, los viajeros se embarcarán en el cruce de Los Túneles -así los llaman los cordobeses- sobre la ruta provincial 28, hacia el oeste de la provincia.

Lo mejor es manejar desde Mina Clavero o desde Villa Cura Brochero, que se encuentra a unos 52 kilómetros de Taninga, para apreciar esta curiosa obra de ingeniería vial que va uniendo algunos caminos de ripio con cinco pasadizos oscuros construidos en las sierras.

¿Qué historias cobijarán estos techos abovedados en la roca? ¿Cómo no tentarnos para recorrer estos 18 kilómetros encadenados, a la altura de los jotes y de los cóndores?

En los Túneles de Taninga se puede ver cóndores. Foto Turismo Córdoba

En los Túneles de Taninga se puede ver cóndores. Foto Turismo Córdoba

Entre curvas pronunciadas, sobre la Quebrada de Mermela, entre los pueblos de Taninga y Chancaní -cercanos a Salsacate-, esta obra tiene su origen en la década del ‘30 para mejorar la conexión del oeste de Córdoba con La Rioja. Su constructor fue don Juan Breggia, un inmigrante italiano que era especialista en demoliciones con dinamita.

¿El resultado? En los Túneles de Taninga, los turistas pueden disfrutar de la mágica simbiosis entre la belleza de la naturaleza y el poder de la mano del hombre.

Pero en el pasado, la construcción de estos túneles no contemplaba las vistas serranas, los perfumes de las plantas, los sabores locales y los cantos de las aves, que hoy gratifican a los sentidos de los visitantes.

Los Túneles de Taninga, en el Valle de Traslasierra. Foto Visenix

Los Túneles de Taninga, en el Valle de Traslasierra. Foto Visenix

El viaje comienza en Taninga, por la ruta provincial 28, para atravesar los pasajes por debajo de la montaña en la vieja ruta nacional 20. Pronto el camino invita a mermar la marcha y preparar la mirada: aquí se encuentra, tal vez, la panorámica más imponente del departamento de Pocho. Y cuando se llega a este punto se accede a los túneles.

Desde algunos miradores, en lo alto, se puede contemplar la imponente Quebrada de la Mermela, y la cascada Velo de la novia, con varios saltos de agua con caídas de 180 metros. A los pies de las sierras, extensos bosques marcan el límite provincial.

Una vez adentrados en este camino, se suceden los cinco túneles que les dan el nombre a esta atracción, cada uno de los cuales exhibe en sus paredes diferentes expresiones artísticas. Las pinturas coloridas contrastan con las tonalidades de las rocas y la vegetación, con las nubes formando grandes figuras en el cielo celeste.

Los Túneles de Taninga son cinco. Foto Turismo Córdoba

Los Túneles de Taninga son cinco. Foto Turismo Córdoba

Muchos viajeros tocan sus bocinas, otros gritan para escuchar los ecos de sus voces, y algunos piden un deseo. Las aberturas en la roca se atraviesan en un abrir y cerrar de ojos, en un suspiro: apenas se puede espiar el paisaje desde la oscuridad interior hasta que se llega a la salida luminosa.

Entre túnel y túnel, y curvas y contracurvas, los miradores tienen espacios para estacionar, descansar en medio de la naturaleza, tomar unos mates y hacer unas largas respiraciones de aire puro. Pero también hay paradores, como el que se encuentra justo al principio del recorrido, donde una oficina brinda asistencia para los turistas y se puede acceder a un sendero que lleva hasta un mirador.

Sobre el estado del camino, los conductores deben tener en cuenta que el camino que va desde Taninga a Los Túneles se encuentra asfaltado, lo que hace que la visita sea de fácil acceso.

Los Túneles de Taninga, en el Valle de Traslasierra. Foto Turismo Córdoba

Los Túneles de Taninga, en el Valle de Traslasierra. Foto Turismo Córdoba

Pero atención: el tramo que aún sigue siendo de ripio es el que baja desde los túneles hasta la Reserva Natural Chancaní. Por eso aconsejan en la zona para poder llegar hasta este punto que los conductores se aseguren de tener suficiente combustible y revisar las condiciones del vehículo.

Áreas protegidas

Una vez que la experiencia de atravesar los túneles queda atrás, al descender la cuesta comienza otro paisaje. Aquí la región alberga parte del bosque nativo de Córdoba, por lo que grandes extensiones con especies autóctonas se encuentran protegidas.

Se trata de dos santuarios de flora y fauna cercanos, ya que son el hábitat de más de 160 aves distintas, 25 especies de mamíferos y unas 30 de reptiles: la Reserva Natural Chancaní y el Parque Nacional Traslasierra.

Los Túneles, en el Valle de Traslasierra, permiten ir parando. Foto Turismo Córdoba

Los Túneles, en el Valle de Traslasierra, permiten ir parando. Foto Turismo Córdoba

La Reserva Natural Chancaní atesora 5 mil hectáreas que sirven de refugio para uno de los más importantes remanentes del bosque chaqueño. Conserva una gran cantidad de quebrachos, molles y algarrobos, donde sobrevuelan los cóndores y los halcones. En estas tierras deambulan pumas, gatos monteses y pecaríes de collar.

Con vistas impactantes, la Quebrada de la Mermela se une al camino de los Túneles de Taninga, formando un combo imperdible para contemplar la naturaleza. Aquí habitan en equilibrio las lampalaguas con las tortugas de tierra, las iguanas coloradas, los zorrinos y las perdices montaraces, junto con los halcones y los pájaros carpinteros.

Parque Nacional Traslasierra, Córdoba. Foto Malena Srur

Parque Nacional Traslasierra, Córdoba. Foto Malena Srur

Por eso, los avistajes de aves y los recorridos de interpretación ambiental por la Pampa de Pocho son actividades únicas para disfrutar.

Si bien todavía no recibe visitantes, el Parque Nacional Traslasierra fue creado en 2018 y conserva 44 mil hectáreas de la ecorregión del Chaco Seco Serrano. Las serranías de Guasapampa y del Pocho se extienden en el área protegida, dominando el paisaje. Los bosques albergan algarrobos, quebrachos, breas, cardones y chañares; otros ambientes naturales están compuestos por arbustos, pastizales y sectores salinos.

El quebracho de la sierra forma bosques en los faldeos serranos y, si bien este árbol pierde su follaje verde durante el invierno, cuando rebrota en la primavera, sus hojas son rojas y se destacan entre las tonalidades de la vegetación. El Parque resguarda esta especie porque la explotación de su madera en el pasado lo que llevó a una situación de amenaza.

El Parque Nacional Traslasierra, en Córdoba. Foto Pablo Rodríguez Merkel

El Parque Nacional Traslasierra, en Córdoba. Foto Pablo Rodríguez Merkel

Varias especies del Parque pertenecen a alguna categoría de riesgo a nivel nacional, como la tortuga de tierra, el águila coronada, el cardenal amarillo, el carpintero negro, el oso melero y el tucu-tucu cordobés.

Recientemente se descubrió una especie que no había sido detectada antes en Córdoba y que está catalogada en peligro de extinción a nivel global: el pecarí chaqueño o chancho quimilero. Además, el lugar resguarda una de las últimas poblaciones de guanacos de la provincia, boas, lampalaguas y otras serpientes.

.¿Qué otros encantos encerrará Córdoba entre sus sierras y arroyos? Será cuestión de animarse a salir a ruta y descubrirlos.

MINIGUÍA

Cómo llegar. El pasaje de Aerolíneas Argentinas a Córdoba capital cuesta desde $ 11.500 con impuestos. Desde la ciudad de Córdoba, tomar el Camino de las Altas Cumbres hasta Mina Clavero. Luego seguir hasta Taninga, atravesando Villa Cura Brochero y Panholma. Los Túneles de Taninga se encuentran sobre la ruta provincial 28.

Dónde alojarse. En Villa Cura Brochero y Mina Clavero hay cabañas para 4 personas, que cuestan desde $ 3.600 hasta $ 5.500. También hay hoteles categorizados y la habitación para 2 personas, desde $ 3.200 hasta $ 4.000. Las hosterías para 2, entre $ 1.800 y $ 2.700. El camping cuesta $ 350 por persona.

Dónde comer. En el comedor Las Águilas, el menú estilo tenedor libre cuesta $ 1.300 por persona, incluyendo chivito. El postre y la bebida se pagan aparte: gaseosa grande, $ 300; vino, $ 600; postres, $ 250. Para llevar, la docena de empanadas, $ 600. Se recomienda hacer la reserva antes de recorrer Los Túneles para asegurar una mesa.

Dónde informarse: cordobaturismo.gov.ar

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