El cantante se rindió al ritmo poder del reggae, y dice que de ahora en más hará música “con un propósito”.

Cuando en 2008 el gran público inundó sus oídos con I’m Yoursel nombre de Jason Mraz comenzó a sonar en todas las latitudes y el joven cantautor corporizó la figura definitivamente exitosa de la más-cool-imposible escena del folk surfer, relacionada con gente como Jack Johnson o Ben Harper.

Pero el éxito mundial de Mraz no era un fenómeno sucedido en una noche. Este estadounidense de Virginia, residente en California y descendiente de checos y eslovacos, conoció la trascendencia masiva en su país con su disco debut en una multinacional, Waiting For My Rocket To Come de 2002.

El álbum contenía el hit The Remedy (I Won’t Worry), una simpática canción pop con arreglos que guiñaban los dos ojos a G Love y Dave Matthews.

Quizá sea por eso que el tipo es alguien que se adelanta bien a los hechos que aleatoriamente suceden en su carrera.

Jason Mraz parece adelantarse a los hechos que ocurren en su vida de manera aleatoria. Foto Prensa/Shervin Lainez

Jason Mraz parece adelantarse a los hechos que ocurren en su vida de manera aleatoria. Foto Prensa/Shervin Lainez

Su parsimonia y seguridad al enfrentarse a una entrevista o la solidez de la comunicación que encara desde sus redes sociales o incluso su plantada postura política lo hacen ver como alguien que conoce bien qué es lo que necesita y quiere, y que sabe cómo usar sus recursos para sacar lo mejor de ello.

En el cuerpo de esta entrevista que mantuvo con Clarín por la edición de lujo de su último disco, Look For The Good -en el que se entrega por completo a la cadencia dulce y combativa del reggae-, se verá como este cantautor, granjero y activista analiza aspectos de su pasado y planea muy bien su futuro, haciendo gala de esa relación especial que pareciera tener con los tiempos venideros.

El factor Bob Marley

-En Look For The Good se nota lo importante que es el reggae para tu sonido. ¿Cómo descubriste el género y qué te atrajo de él?

-Estuve al tanto de este género desde chico, mi padrastro coleccionaba música y escuché mucho a Bob Marley durante la secundaria. En 2004 hice un viaje con Sly & Robbie a Kingston, Jamaica y estuve en el tour de la casa de Marley, que es un museo, de hecho.

De a poco, Jason Mraz buscó hacer justicia a la música de Bob Marley. Foto Prensa/Shervin Lainez

De a poco, Jason Mraz buscó hacer justicia a la música de Bob Marley. Foto Prensa/Shervin Lainez

Fue la primera vez que estuve en la casa de un compositor, en la que no sólo vi cómo vivía y cuidaba a su familia, sino que lo viví con reggae de fondo, claro. Eso plantó una semilla en mí en el sentido de cómo quiero vivir y progresar como compositor. Y sentí que quizá, algún día, yo pudiera tocar esa música.

Poco después escribí I’m Yours -que está muy influenciada por mi viaje a Jamaica- y comencé a agregar algunas chispas de reggae a mi música en vivo, esto lo hice por muchos años. Al mismo tiempo sentía que no le estaba haciendo realmente justicia al estilo, que no lo estaba tocando tan auténticamente como sería si tuviese el productor y la banda adecuados.

-¿Pero tuviste la idea del disco ya en ese momento?

-Pensaba que quizá algún día lanzaría un disco de reggae como un proyecto paralelo, que estaría en la mesa de las rarezas por si alguien quiere ir a buscarlo. Pero se volvió algo importante para mí, entonces encontré el productor y la banda que necesitaba.

Pero, sobre todo, encontré las canciones correctas para esa idea. Las mismas fueron escritas en 2019, sabiendo que el 2020 sería un año transformativo.

Canciones y dólares para sanar al mundo

-¿A qué te referís?

-En el reggae, las letras son por lo general sobre cambios, sobre transformaciones, citando la presencia del amor o reconociendo lo divino; y creí que esas eran cosas muy importantes para la transición del 2019 al 2020.

Era hora de atender a la división que hay en el mundo, a la desigualdad, el cambio climático y toda la locura, e intentar traer amor y positivismo de nuevo para vivir en armonía con el otro y con la naturaleza.

Eso avivó el fuego y el poder sónico del reggae, que da un marco perfecto a esas ideas. Así que comenzó como un experimento pero terminó teniendo mucha fuerza para el final de 2019. Luego, desafortunadamente, en 2020 todo se apagó.

Pero, si bien esto comenzó como un experimento sin demasiada importancia, me di cuenta que soy un privilegiado y que puedo hacer lo que quiera con mi arte, lo cual me hace considerarme alguien super afortunado.

Jason Mraz asegura que su último trabajo no fue hecho bajo la idea del capitalismo. Foto Prensa/Shervin Lainez

Jason Mraz asegura que su último trabajo no fue hecho bajo la idea del capitalismo. Foto Prensa/Shervin Lainez

-¿Cómo se complementa esa idea con la necesidad de un éxito comercial?

Este disco no fue hecho bajo una idea basada en el capitalismo, pero por la naturaleza del negocio, generaría ganancias. Así que como estaba en cuarentena y no podía compartir mi música de la manera que a mí me gustaría, decidí que con esas ganancias podría poner nafta en los autos de las personas que están al pie del cañón, peleando por el cambio sobre el que yo canto.

Doné 250.000 dólares el último año a organizaciones de justicia, de cuidado de niños, y otras que están al frente de la lucha por la igualdad. Esto me dio mucho orgullo y este disco fue útil de esa manera e incluso podría dar una nueva forma a mi manera de trabajar en el futuro. De ahora en más haré arte con un propósito.

De regreso a los clásicos

-Respecto a la versión deluxe del disco, ¿cómo surgió la idea de darle una nueva forma algunos de tus temas antiguos?

-Amo el sonido del reggae y llevar mis viejas canciones a esa onda, y supe que en cuanto salga a la ruta, tocaremos Look For The Good, que es todo reggae. Entonces, la pregunta fue qué pasará con Lucky, o Make it Mine, o 93 Million Miles, en medio de este repertorio.

Por eso quise llevar todos esos temas al formato reggae. De modo que pusimos manos a la obra y pensamos que sería muy bueno dar a la audiencia un adelanto de cómo sonarán estos temas a través de este nuevo filtro.

-¿Cómo surgió la idea de hacer Lucky en ese estilo ska de los ’60 y por qué pensaste en Emily King como invitada?

-Surgió de improvisar con la banda en estudio, de buscar el mejor feel para este tema. Y tengo la suerte de conocer bien a Emily King desde hace unos cinco años. Primero como fan de su música y luego por amigos en común. Así me di cuenta lo profunda y hermosa que es como artista. Fue la primera persona en la que pensé para esto y ella aceptó la idea de inmediato. Fue muy fácil.

-Regrabaste I’m Yours. ¿Qué pensás de los músicos que dicen que odian los hits que los llevaron a ser muy conocidos?

-Creo que depende de quiénes eran y de dónde venían cuando escribieron esta canción. Creo que si escribís una canción sólo para que se convierta en un hit, te joderás cuando sea un hit. Vas a tener que tocar esa mierda todas las noches.

Fui bendecido con el hecho de que mis canciones que terminaron siendo hits son canciones que amé y aún amo. Con I’m Yours, quise hacerle los honores, pero al mismo tiempo escucharla de una manera totalmente distinta. Siempre sentí que era un tributo al reggae, pero ahora estoy muy metido en el reggae; entonces, ¿qué haría?

Decidí quitarle todo el reggae y tratarla como una canción de R&B contemporáneo y darle importancia a la letra. Me encantó el resultado, espero que a la gente le pase lo mismo. Pude zambullirme en la canción de una nueva forma, ahora tiene una nueva vida.

Un mainstream con influencias under

-Alcanzaste los charts mainstream con tu primer disco, pero me gustaría saber cuales son tus influencias más “underground”.

-Me gustan cosas como New Chapter of Dub de Aswad, la gran banda de reggae británico, Steel Pulse, obviamente Bob Marley… ¿Quién no ama a Bob Marley?

Nuestro último disco tiene una colaboración de Sister Carol. Ella tiene muchísimos discos geniales, y uno que es muy especial para mí es The Healing Cure, un disco en el que se habla en toda su extensión de medicina herbal. ¡Wow! Si podés hacer un disco entero sobre este tema… Eso es sabiduría.

Estoy muy feliz de tenerla en el disco y que traiga algo de su conocimiento sobre hierbas a uno de nuestros temas. Además, Michael Goldwasser produjo el disco con sus grooves clásicos de los Easy Star All Stars y Jesse Royal, los cuales amo.

Y Scientist es otro genio, es un productor, pero su enfoque del reggae es como si fuera un Lee Perry moderno.

Además de Bob Marley, Mraz menciona a Steel Pulse y a Aswad como algunas de sus influencias. Foto Prensa/Shervin Lainez

Además de Bob Marley, Mraz menciona a Steel Pulse y a Aswad como algunas de sus influencias. Foto Prensa/Shervin Lainez

-¿Hay algo que te atraiga especialmente del reggae?

Me gusta su aspecto hipnótico y flashero, más que las letras, quizá. El ambiente sónico es importante. Ese paisaje tan cósmico que al mismo tiempo suena a humanos investigando, sacando su creatividad afuera, me hace meditar y me permite escribir mis propias historias y soñar mis sueños, los cuales, eventualmente se transformarán en mis letras y canciones.

-¿Y el reggae californiano?

-Soy fan de Sublime, me encantan. El reggae del sur de California -el cali-roots o cali-reggae-, existe con Sublime o Long Beach Dub All Stars; pero no me metí aún demasiado profundo en eso. El aspecto instrumental del reggae me atrae más que el cali-roots, por ahora.

-Tenés dos caras bien definidas: sos tan artista como activista. Quizá haya gente que guste de vos por tu música pero no por tus opiniones o acciones o viceversa. ¿Hay algún artista que te guste cuando toca pero no cuando abre la boca?

-(Piensa) Mmm… creo que depende de qué estén hablando. Por cierto, el año pasado hubo elecciones acá y muchos artistas hablaron a favor “del otro lado”, del presidente anterior que tuvimos. Y fue como: “¡No, no quiero escuchar esto!” Hay un tiempo y un lugar para el arte y el activismo, creo, para que estén separados.

Uno de mis artistas favoritos es Willie Nelson, quien, por cierto, hizo también un disco de reggae. De vez en cuando canta una letra política, pero lo hace en un entorno de amor o de comedia… Beber, jugar cartas, fumar marihuana, esas cosas…

Para Jason Mraz, hay un lugar para el activismo y un lugar para el arte. Foto Prensa/Shervin Lainez

Para Jason Mraz, hay un lugar para el activismo y un lugar para el arte. Foto Prensa/Shervin Lainez

Pero su activismo es muy consistente. Él se preocupa por las granjas familiares, está en contra de las masivas, del gigantesco consumismo capitalista y la injusticia que trae. Habla suavemente porque es natural en él. Entonces, no me molesta cuando esas dos características se superponen. Él es auténtico.

-¿Y si no es así?

-No olvidemos que en cualquier caso, la audiencia tiene el derecho de cambiar de canal. Es muy importante mantenerse humano, y si sos alguien que tiene una plataforma, que tiene la suerte de darse la mano con políticos, como les pasa a muchos artistas, es fundamental hablar de lo que nos preocupa, porque esto generará un impacto positivo en la comunidad.

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