Jugar frecuentemente en smartphones puede ser dañino para quienes buscan alivio del aburrimiento.

En la cola del banco, en un viaje en colectivo, en la sala de espera de un consultorio. Recurrir a juegos del teléfono puede parecer un pasatiempo inofensivo para muchos. Sin embargo, según un nuevo estudio, pasar mucho tiempo jugando al Candy Crush (o juegos similares) puede resultar dañino para quienes buscan escapar de estados de ánimo negativos como el aburrimiento.

Las citadas situaciones, como llenar los conocidos como “tiempos muertos”, eran considerados usualmente “usos benignos”. Sin embargo, las personas que se aburren en una cada vez más variada gama de situaciones suelen tener tendencia al aburrimiento. Ellos son quienes según el estudio son más vulnerable a padecer consecuencias negativas vinculadas a la frecuencia con la que juegan en sus smartphones.

Denominados “jugadores de escape”, los investigadores de la Universidad de Waterloo hacen alusión a quienes tienen dificultades para interactuar y mantener su atención con el entorno real, y pueden en realidad estar buscando “fluir” (un estado de concentración profundo y sin esfuerzo) en una actividad que está relacionada con la pérdida de conciencia del tiempo y el espacio.

“Descubrimos que las personas que experimentan un aburrimiento intenso con frecuencia en la vida cotidiana informaron jugar juegos de teléfonos inteligentes para escapar o aliviar estos sentimientos de aburrimiento”, afirma Chanel Larche, autor principal del estudio y candidato a doctorado en neurociencia cognitiva en Waterloo.

Los "jugadores de escape" tienen dificultades para interactuar y mantener su atención con el entorno real. Foto Shutterstock.

Los “jugadores de escape” tienen dificultades para interactuar y mantener su atención con el entorno real. Foto Shutterstock.

Al parecer, este tipo de juegos les brindan beneficios a corto plazo, ya que mientras juegan logran obtener “una excitación óptima, un enfoque y atención comprometidos y una reducción de los sentimientos de monotonía”, explican en el estudio.

Sin embargo, añade, las implicancias de “apagar” el tedio de esta manera: “El problema con esta ‘solución de aburrimiento es que juegan cada vez que se aburren y terminan experimentando problemas relacionados con el juego excesivo“, resume.

El estudio

Dado el alcance masivo de este tipo de juegos, los investigadores se propusieron aportar a la poca evidencia que existe en el mundo académico respecto del impacto que pueden tener en el bienestar general de las personas.

Por otro lado, hacen hincapié en la modalidad específica de aquellos jugos a los que se accede mediante un smartphone, cuya continua disponibilidad podría generar problemas en personas ansiosas.

“A diferencia de los videojuegos que se juegan desde una computadora de escritorio o una consola, los juegos de teléfonos inteligentes son una forma más accesible e inmediata: se pueden acceder a ellos en cualquier momento y en cualquier lugar”, detallan.

“Esta accesibilidad puede ser problemática para algunos jugadores, especialmente si usan estos juegos para lidiar con pensamientos y sentimientos negativos. De hecho, los juegos para ‘escapar de estados de ánimo nocivos (como depresión y ansiedad) se han asociado con el desarrollo del uso problemático de tecnología en general”, agregan.

Por eso, junto al profesor de neurociencia cognitiva de Waterloo, Michael Dixon, Larche realizó este estudio basándose en el popular juego para teléfonos inteligentes Candy Crush.

Experimentar un aburrimiento intenso en la vida cotidiana puede llevar a jugar con mayor frecuencia . Foto Shutterstock.

Experimentar un aburrimiento intenso en la vida cotidiana puede llevar a jugar con mayor frecuencia . Foto Shutterstock.

Los investigadores hicieron que 60 participantes jugaran en varios niveles de dificultad, que van desde demasiado fácil (lo que significaba que había una falta de equilibrio entre habilidades y desafíos, bajo flujo y baja excitación) a equilibrada, que era más desafiante y que causaba una mayor fluidez, excitación, menos aburrimiento y una mayor necesidad de continuar jugando.

Esto se hizo para determinar si los jugadores elegirían seguir jugando cuando había un equilibrio entre desafío y habilidad que los llevaba a “fluir”, en lugar de un juego más fácil que generaría menos fluidez.

Sus resultados confirmaron que las personas que juegan para escapar del aburrimiento se sumergen más en el juego que los jugadores que no escapan. Y, cuando los jugadores de escape encuentran estos juegos más gratificantes como un alivio del aburrimiento, pueden jugar con más frecuencia y por períodos más largos.

“Aquellos que juegan para escapar experimentan mayor fluidez y afecto positivo que otros jugadores, lo que establece un ciclo de juegos que buscan elevar un estado de ánimo depresivo”, asegura Dixon.

Y explica las implicancias de que esto ocurra: “Esto es desadaptativo porque, aunque eleva su estado de ánimo, también aumenta sus ganas de seguir jugando. Jugar demasiado tiempo puede conducir a la adicción, y significa que hay menos tiempo disponible para otras actividades más saludables. Esto en realidad puede aumentar su depresión”, advierte.

Larche dice que estos hallazgos podrían alentar a los desarrolladores de juegos a considerar implementar herramientas de videojuegos responsables directamente dentro de sus plataformas. Por ejemplo, tener una opción de límite de tiempo que permita a los jugadores especificar cuánto tiempo desean jugar podría ser útil para los jugadores susceptibles a un juego de escape problemático.

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