Es una tendencia en ascenso entre quienes buscan bajar de peso, pero también produciría efectos en otros marcadores de salud.

El ayuno intermitente es una tendencia en ascenso entre las personas que buscan adelgazar. Pero el interés no crece solo entre los usuarios, sino que alcanza también a investigadores que se concentran cada vez más en intentar dimensionar su impacto el descenso de peso y en otros indicadores de salud.

“El ayuno intermitente puede mejorar la salud y prolongar la longevidad. Los expertos sostienen que los beneficios para la salud del ayuno se producen al hacer que el cuerpo utilice las células grasas para obtener energía. Puede causar también estrés nutricional que acelera la reparación celular y renueva la función metabólica. Y las personas que ayunan también pueden mejorar su capacidad para controlar su dieta”, enumeran investigadores del Instituto del Corazón de Intermountain (IHHI, en Salt Lake City, Estados Unidos).

“Desafortunadamente, no se sabe si esas ideas son correctas“, relativizan.

Para intentar generar evidencia que las respalde o las descarte, diseñaron un ensayo aleatorio, en el que personas con riesgo de enfermedades cardiovasculares y metabólicas son asignadas al azar a dos ramas de investigación. ¿El objetivo? Probar si un régimen de ayuno frecuente pero sostenible puede proporcionar mejoras de salud significativas.

Las diferentes modalidades de ayuno también captan el interés de la ciencia. Foto Shutterstock.Las diferentes modalidades de ayuno también captan el interés de la ciencia. Foto Shutterstock.

Pistas alentadoras

Resultados preliminares del estudio WONDERFUL fueron presentados este fin de semana en el marco de las Sesiones Científicas de la Asociación Americana del Corazón (AHA, por sus siglas en inglés) .

Las conclusiones hasta el momento son alentadoras y se inscriben en la misma que las arrojadas por una amplia revisión publicada recientemente (ver abajo).

La nueva investigación muestra que el ayuno intermitente aumenta los niveles de galectina-3, una proteína ligada a la respuesta inflamatoria, por lo que practicarlo podría ayudar a combatir la inflamación.

“La inflamación se asocia con un mayor riesgo de desarrollar múltiples enfermedades crónicas, incluidas la diabetes y las enfermedades cardíacas. Nos alienta ver evidencia de que el ayuno intermitente impulsa al cuerpo a combatir la inflamación y reducir esos riesgos“, afirmó Benjamin Horne, investigador principal del estudio y director de epidemiología cardiovascular y genética en el IHHI.

En el marco del estudio fueron examinados 67 pacientes de entre 21 y 70 años que tenían al menos una característica del síndrome metabólico (presión arterial elevada, azúcar en la sangre elevada, exceso de grasa corporal en la cintura y niveles anormales de colesterol) o diabetes tipo 2, pero no estaban tomando medicación.

Los voluntarios fueron asignados a dos grupos en forma aleatoria. A 36 se les prescribió un programa de ayuno intermitente. Durante las primeras cuatro semanas debieron realizar dos veces por semana un ayuno de 24 horas (en días alternos, no consecutivos), solo con agua. En una segunda etapa, solo ayunaron un día a la semana, durante casi 6 meses. Los demás participantes (31) no realizaron cambios en su dieta o estilo de vida.

Menos inflamación

Tras 26 semanas, los investigadores midieron la galectina-3 de los participantes y encontraron que era más alta en el grupo de ayuno intermitente.

También encontraron tasas más bajas de resistencia a la insulina y síndrome metabólico, en parámetros que los investigadores creen que pueden ser similares a los efectos reportados de los inhibidores de SGLT-2, una clase de medicamentos que se usan para reducir los niveles altos de glucosa en la diabetes tipo 2.

“Estos resultados proporcionan un mecanismo interesante potencialmente involucrado en ayudar a reducir el riesgo de insuficiencia cardíaca y diabetes”, subrayó Horne, quien agregó que algunos miembros del equipo del ensayo practicaron el mismo régimen antes de iniciar el estudio, para asegurarse de que fuera factible de realizar.

“A diferencia de algunas dietas que son increíblemente restrictivas y prometen una pérdida de peso mágica, esta no es una forma drástica de ayuno”, dijo. Y sostuvo que “la mejor rutina es aquella que los pacientes pueden seguir a largo plazo, y este estudio muestra que incluso el ayuno ocasional puede tener efectos positivos en la salud”.

La alimentación con restricción horaria es uno de los tipos de ayuno más aplicados. Foto Shutterstock.La alimentación con restricción horaria es uno de los tipos de ayuno más aplicados. Foto Shutterstock.

Ayuno intermitente bajo la lupa

Un artículo publicado el mes pasado en la revista Annual Review of Nutrition basado en la revisión de evidencia reunida en más 25 estudios concluyó que el ayuno intermitente puede producir una pérdida de peso clínicamente significativa y mejorar la salud metabólica en personas con obesidad tanto como una dieta tradicional.

“Notamos que el ayuno intermitente no es mejor que una dieta regular; ambas producen la misma cantidad de pérdida de peso y cambios similares en la presión arterial, el colesterol y la inflamación”, resumió Krista Varady, profesora de nutrición en la Facultad de Ciencias Aplicadas de la Salud de la UIC (Estados Unidos) y autora del artículo Beneficios cardiometabólicos del ayuno intermitente.

Tres formas de hacer ayuno intermitente

Los tres tipos de ayuno intermitente más extendidos son: la alimentación con restricción de tiempo, que promueve que se ingieran todas las comidas del día en un período 4 a 10 horas diarias; la “dieta 5:2”, modalidad en la que durante dos días por semana las personas se limitan a comer una sola comida diaria; y el ayuno en días alternos, que alterna un día en el que se consumen alimentos con normalidad con un día de ayuno en el que se ingieren 500 calorías en una comida.

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