lunes, julio 13, 2020
Música

A 50 años del nacimiento de Queen: diez momentos clave de una historia de ambición, éxitos y rock and roll

Un recorrido por la vida de la banda a través del relato de sus hitos más sobresalientes y una decena de videoclips que la convirtieron en una referencia estética.

¿Qué es lo que hizo que Queen se transformara en una de las bandas más importantes del Siglo XX? ¿Cuáles fueron los hitos que marcaron ese trayecto a la cima de la música planetaria? Canciones fantásticas, conciertos inolvidables, discos que siguen siendo innovadores, un sonido inimitable y lo más importante: Freddie Mercury, Brian May, Roger Taylor y John Deacon. Protagonistas de una historia que acá se resume en una decena de hechos esenciales.

Sale Staffell, entra Freddie: En abril de 1970, Tim Staffell, el cantante de Smile, la banda que completaban Roger Taylor en batería y Brian May en guitarra, decidió tomar nuevos rumbos. Un tal Freddie Bulsara, nacido en Zanzíbar 24 años antes, se ofreció a reemplazarlo. Apenas fue aceptado, propuso cambiar el nombre del cuarteto por Queen. Más contundente, más ambicioso, más glamoroso. Taylor aceptó encantado y May, a regañadientes. El 27 de junio de 1970 debutaron en el City Hall de Truro. El plan de llegar al trono del rock había sido puesto en marcha.

Queen II – El despegue: Tras una venta floja de su primer álbum, a pesar de las buenas críticas, la banda publica el 8 de marzo de 1974 su segundo trabajo, en el que terminase plasmar su idea sonora, a través de temas como Father to SonWhite Queen (As It Began)Ogre Battle y Seven Seas of Rhye, el primer “hit” de la grupo. La fórmula combinaba elemntos que iban del rock más clásico a ciertos aires pop, pasando por algo parecido al heavy y novedosas armonías corales.

A Night At the Opera – El comienzo de la leyenda: Ambicioso hasta el extremo, el disco publicado en noviembre de 1975 se convertiría con el paso del tiempo en un sello de la banda. Todo -o casi- está ahí, en esos 62 minutos en los que Mercury termina de sacar chapa de rockstar, vestido de Arlequín y dando rienda suelta a su arte, de la mano de canciones imbatibles como Bohemian Rhapsody y Love of My Life.

La banda más grande de Reino Unido – Un coro de 150 mil voces: Esa, o un poco más, fue la cantidad de gente que el 18 de septiembre de 1976 fue a ver y a escuchar a Queen al Hyde Park. Fueron 20 temas; ninguno de A Day at the Races, el álbum que saldría a la luz tres meses después. Allí, en Somebody to Love Queen insistía en la multiplicación de las voces hasta el infinito, también se proyectaba hacia el Japón, con Teo Torriate (Let Us Cling Together), y renovaba su apuesta al rock, con Tie Your Mother Down.

The Game – Tiempos de cambio: Camperas de cuero, nuevos cortes de pelo y el bigotito de Freddie: un guiño que daba una vuelta de tuerca en torno a la sexualidad del cantante y jugaba una vez más, y más, con la ambigüedad. Después de We Are the Champions (News of the World), que el tiempo transformó en un himno de la humanidad, de Now I’m Here y Fat Bottomed Girls (Jazz), el cuarteto dio un volantazo.

El resultado fue una expansión de su territorio al pop y el funk con hits como Another One Bites the Dust y baladas como Save Me y Play the Game, más un guiño al estilo Elvis con Crazy Little Thing Called Love. Fue todo ganancia. Ahora Queen también reinaba en los boliches. Como si fuera poco, enseguida vendría la colaboración con David Bowie, cristalizada en Under Pressure. Que no la pasaron del todo bien es apenas un detalle; el resultado valió la pena.

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Para ver: Bohemian Rhapsody

The Works – La corona universal: Radio Ga-GaHammer to Fall y I Want to Break Free: tres instantáneas de una banda en el cenit de su éxito, en 1984. La tercera, con el memorable rol de Freddie en el video drag que la MTV prefirió sacar de circulación. No obstante, no todo era rosa. Varias presentaciones en Sudáfrica, que rompieron el boicot contra el apartheid, les valieron una multa de parte de la Union de Músicos de su país.

La banda del pueblo – Live Aid: El 13 de julio de 1985, por obra de Bob Geldof, una lista interminable de grandes figuras se dieron cita en el Estadio Wembley y en el John Fitgzerald Kennedy Stadium de Filadelfia, para recaudar fondos de ayuda para Etiopía y Somalía. Dicen los que estuvieron allí -y muchos que no también- que el de Queen de esa tarde/noche fue el mejor recital de rock de todos los tiempos. Incomprobable, pero posible. El repertorio: un “grandes éxitos” inapelable con un Freddie Mercury exultante y el público en su puño.

Live in Wembley – La reina lo hizo de nuevo: Exactamente un año después del Live Aid, Queen regresó al Estadio Wembley para dar dos conciertos, los días 11 y 12 de julio de 1986, ante 75 mil personas cada vez. Dicen los que estuvieron allí que… Una vez más, la banda deslumbró, y Mercury seguía poniendo su propia vara un poco más alto.

El largo adiós – El show debe seguir: En 1987, Freddie Mercury había sido diagnosticado con Sida. No obstante, el músico prefirió mantener la noticia en su intimidad, a pesar del visible deterioro que iba sufriendo. The Miracle e Innuendo, con These Are the Days of Our Lives, y The Show Must Go On, enmarcan una despedida que concluye en la muerte del cantante, el 24 de noviembre de 1991. Dos días antes, en un comunicado, compartió con sus fans la necesidad de haber mantenido su situación en privado.

Vivir sin Freddie: El 20 de abril de 1992, en Wembley, Annie Lennox, David Bowie, Def Leppard, Elizabeth Taylor, Elton John, Extreme, George Michael, Guns N’ Roses, Lisa Stansfield, Liza Minnelli, Metallica, Robert Plant, Roger Daltrey, Seal, Spinal Tap, Tony Iommi y Zucchero, junto a May, Taylor y Deacon homenajearon a Freddie ante 72 mil personas en el estadio y otros mil millones por televisión. Con las voces de Mercury grabadas en sus últimos tiempos de vida, la banda completó el álbum Made In Heaven, en 1995, y se llamó a un silencio de una década, tras la cual Roger Taylor y Brian May decidieron salir nuevamente a la ruta. Junto a Paul Rodgers grabaron el álbum The Cosmos Rock, y emprendieron una gira que arrancó en Ucrania y llegó a la Argentina en 2008. En 2011, ya con Adam Lambert como frontman, volvieron a la carga, y en eso siguen.

Los números son contundentes, en los ránkings, en las boleterías, en el merchandising, en los más de 300 millones de discos vendidos, en las más de 1.2 billones de reproducciones en YouTube y una similar cantidad en Spotify de su canción Bohemian Rhapsody, y en el dinero ganado, que abonó fortunas que hoy rondan los 200 millones de dólares en las cuentas bancarias de May, Taylor y Deacon.

Y del mismo modo es determinante el legado del grupo, que se refleja en la convocatoria de su formación actual, en la cantidad de bandas tributo, y en la vigencia de su música y el atractivo de su historia, que se manifestó de manera sorprendente en el fantástico éxito de la biopic Bohemian Rhapsody. Señales, todas, de que la Reina del rock sigue siendo dueña de una corona que por ahora no parece necesitar herederos.

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