Cumplir un sueño: Campanópolis, la aldea medieval que nació de la imaginación, los escombros y varias compras en remates

  • Está en González Catán y el predio cuenta con estacionamiento.

“Campanópolis es una obra de arte a escala”. Así lo define Sergio Olivera, el guía que nos va acompañar durante todo el recorrido en este parque temático. A simple vista, se podría decir que es una representación de un antiguo pueblo medieval europeo, pero cada espacio esconde detalles sorprendentes, alocados y sin explicación.

Las casas, museos y plazas crean un conjunto armonioso que parece trasladarnos, por momentos, al Viejo Continente, pero con atención y siguiendo las indicaciones del guía, encontramos peculiaridades producto de la imaginación de su creador, Antonio Campana.

Hay tejas en el piso y baldosas dadas vueltas, patas de cama y puertas en los techos, hay ascensores en el jardín, escaleras que no van a ninguna parte y portones incrustados en paredes como decoración.

Sin planos ni arquitectos, con la ayuda de 100 albañiles del barrio y dibujos a mano alzada, Campana materializó cada una de sus ideas en su campo de González Catán.

Cómo se creó Campanópolis

“Campana compró estas 220 hectáreas aquí, en González Catán, en los años 70, a modo de inversión. Pero durante la dictadura militar estas tierras fueron expropiadas y utilizadas como un basural a cielo abierto. En 1985, gracias a una medida judicial recuperó la propiedad y comenzó con el desafío medioambiental de limpiarlas”, dice el guía.

Calles adoquinadas y casas medievales. Así es La Aldea de Campanópolis. Calles adoquinadas y casas medievales. Así es La Aldea de Campanópolis.

En 1987, a Antonio le diagnosticaron un cáncer de amígdala y una esperanza de vida de 5 años. Ante esta noticia, decidió repensar su vida: dejar la empresa de supermercados a sus hijos y empezar a construir “algo” en el campo, con la idea de homenajear a sus padres italianos, quienes nunca pudieron volver a su pueblo de origen, en Calabria.

Con escombros de demolición, artículos abandonados en las calles y varias compras en remates, en 1989, comenzó a crear calles adoquinadas, pasajes y casas. El proyecto contaba con muy poca planificación, pero mucha imaginación.

En contra de los pronósticos médicos, Antonio vivió 21 años más y siguió dedicando sus días a crear el pueblo de sus sueños donde plasmó su pasión por el diseño.

El parque cuenta con amplios espacios verdes. El parque cuenta con amplios espacios verdes.

A pesar de todas las casas que levantó, nunca se quedó a dormir en ninguna de ellas. Viajaba todos los días desde su casa en Caballito y pasaba el día entero entre sus creaciones.

Tampoco lo explotó turísticamente. Campanópolis, hoy a cargo de sus hijos, se abrió al público en 2013, cinco años después de su fallecimiento.

Qué se puede ver en Campanópolis

El parque se divide en dos partes: La Aldea, el sector medieval con callecitas, casas y plazas, y Villanueva, una zona con construcciones coloridas y más surrealistas.

El parque recuerda a los pueblo de la Europa medieval. El parque recuerda a los pueblo de la Europa medieval.

En La Aldea, frente a la plaza principal, se encuentra el edificio más alto: el Salón Pacífico con 19 metros de altura.

“El nombre de este edificio se lo dan sus columnas, que eran parte del actual shopping Galerías Pacífico. Cada una pesa 8 toneladas”, explica el guía y agrega: “Si se fijan bien, en la punta del techo se pueden ver dos patas de cama”.

Al lado de este edificio se encuentra el Museo de Don Antonio, que reabrió para celebrar el aniversario número 35 del parque. Allí hay fotos del ideólogo de este lugar, fotografías que dan cuenta de cómo quedó el terreno luego de la expropiación, bocetos de las construcciones y artículos personales.

Vista desde la plaza principal de Campanópolis.Vista desde la plaza principal de Campanópolis.

Agarrando la calle Doña Teresa, así era el nombre de la mamá de Antonio, se llega al Museo de la Madera. Allí todo lo que se exhibe es de ese material: relojes, radios, raquetas. Lo que más llama la atención de los visitantes son las escaleras. Y no es porque están talladas a mano y son una obra de arte en sí mismas, sino porque no llevan a ninguna parte.

Al final del camino, están Las Casitas del Bosque y La Proa (una casa con forma de barco), dos de los lugares más lindos para sacar fotos. Otros de los atractivos de La Aldea son el Museos del Hierro, el de los Caireles y los pasajes Corso, Liverpool y Búho.

Una construcción que se destaca ya que es muy diferente al resto, es una casona de 1830. Es una edificación de adobe que supo ser el rancho del peón de Juan Manuel de Rosas, quien también fue dueño de estas tierras.

Puertas y ventanas en el Pasaje el Búho. Puertas y ventanas en el Pasaje el Búho.

En la pared, en honor al entonces gobernador de Buenos Aires, hay una escultura de hierro hecha por el reconocido artista Alejandro Marmo.

A 200 metros de este lugar, se encuentra Villanueva, el último sector creado por Campana con un estética totalmente diferente y algunas obras inconclusas, ya que los herederos no siguen agrandando el parque, sino que preservan lo creado por su padre.

Allí las construcciones son de colores vibrantes y un poco absurdas. La más famosa y buscada para las fotos es una casa con una terminación particular que nadie sabe cómo definirla: algunos dicen que son 3 chimeneas torcidas, otros consideran que son flechas apuntando al cielo y hay quienes ven lápices.

La extraña casa de las chimeneas, flechas o lápices. La extraña casa de las chimeneas, flechas o lápices.

La rareza de cada una de las construcciones genera preguntas en los visitantes sobre cómo y por qué. Pero la respuesta del guía es siempre la misma: “No sé”. Antonio no daba explicaciones sobre sus ideas, sólo las llevaba a cabo e iba improvisando en base a los materiales que conseguía.

“Hay que despojarse de la razón y estar atentos a los detalles. Campanópolis es un lugar sin lógica”, concluye el guía.

Dónde está Campanópolis

  • Está en González Catán, a 40 minutos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires por autopista Ezeiza- Cañuelas.
  • El predio cuenta con estacionamiento gratuito.
  • También ofrecen opciones de visitas guiadas más traslados (gruposumma.tur.ar)

Visitas guiadas y horarios de Campanópolis

  • El acceso es únicamente con visitas guiadas. Abre de lunes a viernes de 13 a 17 y sábados de 9 a 13.
  • En Semana Santa algunos horarios se modifican: viernes 29 abre de 9 a 13, sábado y domingo de 9 a 13. Lunes y martes cerrado.
  • El recorrido guiado dura una hora y media, pero la permanencia en el parque es de hasta 4 horas. Los visitantes pueden adquirir recuerdos en la tienda de souvenirs y realizar picnics, ya que cuenta con un mercado con variedad en sándwich, panchos, empanadas, pizzas, wraps, tartas, entre otras cosas. También está permitido asistir con comida y bebidas.

Cuánto cuesta la entrada a Campanópolis

  • Entrada General: $ 10.000
  • Menores de 2 años: gratis.
  • Adultos mayores y escuelas (días de semana únicamente contingentes de mínimo 25 personas): $ 7.000.
  • Personas con certificado de discapacidad: gratis (siempre y cuando el cupo dispuesto por ley esté disponible). El acceso gratuito se extiende a un acompañante cuando el certificado de discapacidad incluya la acreditación de tal requerimiento.
  • El ticket se compra online: campanopolis.com.ar/visitas-guiadas-particulares/fechas-disponibles

Dónde informarse

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